La Quebrada de los Cóndores, es ese lugar al sur de La Rioja, donde el cóndor andino se muestra como centinela de valles y quebradas. El es el vigía que surca como amo y señor los aires.
La quebrada está ubicada en la Sierra de los Quinteros, a 180 kilómetros de la capital riojana. Se trata de un sitio único para el avistaje de cóndores. Aquí, las aves pasan en vuelo rasante a una distancia de entre 3 y 5 metros de las cabezas de los visitantes. Y la observación se realiza desde las alturas, por lo que es posible avistar los dormideros de los cóndores.
Los circuitos turísticos en esta zona son aptos para todas las edades. Se recomienda a partir de los 8 años de edad hasta los 60.
El viaje a Quebrada de los Cóndores se realiza en vehículo doble tracción y parte desde Tama, un pueblito ubicado al sur del la provincia a 180 kilómetros de la ciudad de La Rioja hasta la Sierra de Los Quinteros. El camino que dura aproximadamente tres horas, asciende con suavidad por algunas cornisas de la quebrada hasta llegar a los altos de una meseta. Allí está el puesto rural de Santa Cruz de la Sierra, el punto base para alcanzar la Quebrada de los Cóndores.
Son excepcionales las características geográficas y climáticas. Siempre hay entre seis y ocho grados menos de temperatura que en la capital riojana.
La posada está preparada para brindar alojamiento para diez personas en habitaciones dobles provistas de baño privado y un comedor rústico con una rica comida que hace placentero el viaje. Antes de partir, un sol radiante augura que la excursión que comienza con una caminata hasta el lugar donde esperan los caballos, superará las expectativas más ambiciosas.
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Foto: Gentileza Ministerio de Turismo de La Rioja
Foto: Gentileza Ministerio de Turismo de La Rioja

Un final feliz

La cabalgata dura un poco más de hora y media, el tiempo necesario para atravesar los 4 km hasta el mirador natural de la quebrada de los cóndores. El ascenso es lento y hay que hacerlo con mucha precaución, dada la dificultad del terreno. El recorrido sortea pequeños arroyos y nacimientos de vertientes que brotan entre las inmensas rocas de granito, hasta llegar al desfiladero que conduce al “Mirador de los Cóndores”, un gigantesco peñasco que sobresale del acantilado unos 3 ó 4 metros, a más de 1800 msnm.
Después de transitar una angosta huella serpenteando la montaña se llega a la cima, donde están los cóndores. Hasta cuarenta aves de este tipo planean sigilosas a pocos metros del visitante.

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