Con el objeto de prevenir el consumo de productos nocivos para la salud, el Senasa dispone de una serie de normativas que regulan la puesta en el mercado de productos de la acuicultura en general y el salmón en particular, una especie que en los últimos tiempos estuvo injustamente bajo sospecha.
Es necesario considerar que la totalidad del salmón del atlántico que se comercializa en el mercado local proviene de las piscifactorías radicadas en el vecino país de Chile.
Al tratarse de un producto importado, está sujeto a una serie de determinaciones analíticas dirigidas a la búsqueda de residuos y contaminantes que pudieran representar un peligro para la salud de los consumidores. Todos los establecimientos importadores con habilitación oficial están sujetos a dar cumplimiento obligatorio del muestreo y en el caso de resultados positivos al hallazgo de algún producto no deseable, se procede a la intervención de la mercancía sin derecho a uso y se implementa un plan de vigilancia.
Ante la repetición del hallazgo, se dispone la suspensión de la autorización para la importación del producto en cuestión. La implementación del programa tiene por objeto garantizar la seguridad del consumo de los productos importados provenientes de la acuicultura.
Mientras que en la Argentina, los establecimientos de producción primaria de animales de la acuicultura deben estar inscriptos en el Registro Nacional de Productores Agropecuarios (Renspa) de manera obligatoria cumpliendo con la Resolución 423/2014.
La inscripción de los establecimientos productores de animales de la acuicultura en el Renspa permite la implementación de medidas de control de carácter sanitario en los sitios de producción primaria, lo que fortalece el sistema de control desarrollado por el Programa de Enfermedades de los Animales Acuáticos de la Dirección de Programación Sanitaria del Senasa.

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Sección Editorial

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