El lanzamiento de una nueva línea de créditos hipotecarios indexados por inflación (atados al CER, el coeficiente de estabilización de referencia) despertó tanto grandes dudas como expectativas, simultáneamente.
En el mercado se afila el lápiz para hacer la relación que tendrán las cuotas del crédito para un inquilino con respecto al costo de su alquiler.
Una de las ventajas es que, comparativamente con operatorias similares anteriores, en esta se ha bajado la cuota inicial y el ingreso para acceder a la línea.
El monto mínimo de ingresos para acceder al crédito es de $8.056, ese importe permite un préstamo de $300.000 (puede variar según el banco). La tasa es de alrededor de 5% (puede variar de acuerdo a la entidad).
Esta nueva operación se actualiza por inflación, a través de un mecanismo denominado unidad de vivienda (UVI).
Los que desean ser propietarios serían para esta oferta crediticia los más indicados en tomarlos. Es posible que en esta ecuación de inflación y de ingresos pendientes de la suba del costo de vida, costará ver cualquier compra como atractiva.
Seguramente, los que quieran refaccionar o ampliar su propiedad podrán tomar como esta oportunidad de inversión.
La indexación se hará con el CER, que está atado a la inflación. Diariamente se va a actualizar el valor de las UVI (capital) y también de las cuotas a pagar.
El monto máximo a prestar varía según el banco que lo otorga. Promedio, se presta entre $1 millón y $2 millones. En el caso de un $1 millón, el ingreso familiar tiene que ser de $26.550 (puede variar según el banco) y cubre hasta el 75% del valor de la propiedad. Para algunos bancos está destinado para la primera y única vivienda. Pueden acceder incluso quienes ya hayan tomado un crédito hipotecario.
Terrenos
Una consulta frecuente que reciben los bancos es si sirve para comprar terrenos. Cabe aclarar que depende de la decisión de cada entidad financiera.
Lo que sí se dispuso es que pueden utilizarse la UVI para otros fines: créditos prendarios o personales.
Al ser hipotecario también está destinado a la construcción, compra, ampliación o terminación de algún inmueble.
La relación cuota-ingreso de la operatoria para establecerla es que la mensualidad que se devuelve al banco debe superar el 30 por ciento del ingreso familiar.
Una de las opciones fijadas por el Banco Central en caso que el CER se incremente 10 puntos por encima del CVS (coeficiente de variación salarial), la entidad tiene que ofrecer la extensión del plazo.
En caso de fallecimiento del titular, se cancela automáticamente en favor del cotitular ya que cuenta con un seguro de vida.
En caso de vender la propiedad, el crédito podrá cambiar de titular.

Sin cultura del largo plazo

Los bancos argentinos acostumbrados a prestarle al Banco Central sus fondos, es decir al Estado nacional, han tomado con cautela por el recupero de los créditos hipotecarios.
Lo ofrecen pero están calculando qué pasaría si la inflación no detiene su marcha ascendente.
Lo primero que ocurría, estiman, es que en el futuro tendrán que tomar esos préstamos y revenderlos para hacer fondeo a largo plazo.
Los menos pesimistas admiten que, salvo la circular de indexación de la resolución 1.050 del exministro de Economía de la dictadura José Martínez de Hoz, todas las operaciones con dinero que hizo la gente a largo plazo no resultaron ruinosas.
Pero también hay que recordar que con la pesificación asimétrica de principios del 2000, los que hipotecarios fueron los más beneficiados, ya que se les pesificó la cuota y los deudores pudieron cancelarlos más fácil.

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