Es desde Bélgica de donde más yihadistas europeos partieron estos últimos años rumbo a Siria e Irak.
Hace seis años que la guerra civil en Siria atrajo a unos 335 residentes en Bélgica que se alistaron como terroristas árabes. Fue la opción de esos europeos por la guerra santa. El país bajo es una base logística enviando "tropas" que se alistan en un ejército teológico y militar distinto a cualquier fuerza bélica convencional.
"La desesperación (de los que se alistan) es, sin lugar a dudas, una causa fundamental", señaló la exministra de Justicia belga, la socialista Laurette Onkelinx al explicar las características subjetivas que tienen los que sirven al Estado Islámico. "Cuando uno está desesperado, cuando no se tiene futuro, es más fácil ser presa de los predicadores del odio", añadió la exministra.
Los jóvenes musulmanes que viven en Europa como emigrantes o hijos de emigrantes, padecen el efecto del gueto que es la exclusión social y el fracaso existencial.
Los jóvenes musulmanes de la segunda y tercera generación de inmigrantes viven una pésima distribución del ingreso, tienen el síntoma de la "desesperación" de estar en Europa, pero marginados. El síntoma de cruzado será el discurso del Estado Islámico, elegido para identificarse, sino, no serían esclavos de la bomba y la muerte ritual, personal y colectiva al grito de "Alá es grande".
En Bélgica hay un obstáculo cultural: los jóvenes no tienen una identidad nacional clara. ¿Qué es ser belga?, ¿flamenco, valón, bruselense?
Por la falta de identificación nacional colaboran con el Estado Islámico y dependen del orden simbólico medieval del extremismo musulmán que se les ofrece como el amo absoluto.
Idealizan que son uno más de la estrategia militar del yihadismo y esas son su identidades, estar más allá de las fronteras de Bélgica. Ya volvieron a ese país para "redimirlo" del mal.

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