Las secuelas del sismo que sacudió el sábado 17 de este mes a la localidad de El Galpón, y que se sintió en buena parte del noroeste argentino, siguen dando qué hablar.
Los lugareños de El Porvenir y los que trabajan en la finca del lugar, en la que se encontraba el antiguo edificio de una escuela que no funcionaba desde la década de los 90, pasaron momentos muy difíciles durante el movimiento telúrico que dañó galpones, viviendas y paredes y que dejó derrumbes y agrietamientos.
Y la vieja escuela, símbolo de tiempos pasados en los que se educaban los chicos de la zona, esta vez no resistió y quedó reducida a escombros.
Está ubicada a 8 kilómetros de El Galpón y es parte de la historia de esa comunidad, porque aunque se cerró hace más de 20 años, muchos pobladores pasaron por sus aulas.
Justamente Alberta Flores, la docente que falleció durante el sismo, se jubiló a los 70 años cuando era directora de la denominada escuela de La Población de Ortega.

Lo que quedó
De la histórica escuela solamente se mantuvieron en pie algunas de las paredes de la estructura que era de ladrillos, ya que el resto, de adobe, se desmoronó. La gente sigue reviviendo lo ocurrido y reitera que se vivieron momentos terribles durante el sismo, ya que muchos pudieron ver cómo se movía la tierra haciendo ondulaciones que terminaron con las edificaciones más precarias y viejas. "La pasamos muy mal", recuerdan.
La señorita Alberta
Si algo fue muy doloroso para la comunidad de El Galpón, producto del sismo, fue la muerte de la querida docente Alberta Flores, de 94 años, a quienes todos llamaban cariñosamente "señorita Alberta".
Todos coinciden en que fue una mujer de gran corazón que amaba a los niños, "una maestra de las de antes, ejemplar", dicen. Había nacido en El Galpón el 14 de julio de 1921, hija de Clara Rufino y de Alberto Flores, un inmigrante sirio que llegó a los 12 años a la Argentina y que con mucho esfuerzo llegó a convertirse en un empresario maderero. Flores fue un gran benefactor del pueblo, se encargó de llevar la primera usina eléctrica a la localidad y realizó numerosas donaciones en beneficio de la gente.
Alberta era la penúltima de seis hermanos. Hizo la primaria en la histórica escuela "Magdalena Gemes de Tejada", que quedó muy destrozada por este sismo, y continuó sus estudios en el colegio Santa Rosa de Viterbo, en la capital, donde se recibió de maestra.
Se caracterizó por ser una mujer bella y elegante, que siempre trabajó con gran sacrificio por los niños en escuelas rurales de los departamentos de Anta y Metán.
Secuelas terribles
Como consecuencia del temblor se demolieron edificios y casonas antiguas que forman parte de la historia del pueblo de El Galpón, como la escuela "Magdalena Gemes de Tejada", cuyas imágenes recorrieron el país.
La parroquia San Francisco Solano también fue dañada en su fachada, por lo que le hicieron un cercado perimetral para comenzar a trabajar en su apuntalamiento y conservación.
Cabe destacar que se han relevado 373 inmuebles, de los cuales 130 tienen daños de distinta consideración, 25 tienen daños totales, 42, moderados y el resto, leves.

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<div>Las grietas en la fachada y el campanario de la iglesia.</div><div><br></div>
Las grietas en la fachada y el campanario de la iglesia.


Todavía hay alumnos sin clases
Los más de 600 alumnos que concurren al colegio San Francisco Solano y a la escuela Antonio Clérico de El Galpón, no tienen clases.
La mayoría de los padres de los estudiantes se oponen a que sus hijos asistan argumentando que no hay garantías de seguridad en el establecimiento.
Al colegio secundario Solano concurren 402 alumnos y en el mismo edificio funciona un instituto terciario y el núcleo educativo para adultos en horario nocturno, y todos tienen los mismos temores porque aparentemente todavía nadie evaluó el estado de la estructura edilicia tras el terremoto.
Padres y alumnos aseguraron que el edificio sufrió daños durante el sismo de 5,9º Richter que se produjo el pasado 17 de este mes, pero también piden un detalle técnico para conocer el estado de techos y paredes.
En cuanto a la escuela Clérico, a la que asisten 200 alumnos, tiene problemas estructurales y ya se dispuso demoler un portal ubicado en el hall de acceso.

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