Todavía nadie puede explicar por qué no se eligieron las autoridades en el Concejo Deliberante de Quijano. Después de 20 días de haber asumido los nuevos ediles sólo se logró tomar juramento a los tres que faltaban cumplimentar esta sencilla ceremonia que es obligatoria. Tampoco se trató el Presupuesto municipal 2016.
Y al no haberse realizado la correspondiente sesión preparatoria, recién se podrá elegir autoridades al comienzo de las sesiones ordinarias en mayo próximo.
"Me llamó la atención que no fuera aprovechada la oportunidad para elegir las autoridades. El resto de mis pares, prefirió realizar la convocatoria para otro momento. Estábamos los siete ediles. Junto a Moreno y Yonar vamos a darle tiempo al resto de los ediles, que son oficialistas, para que se tomen su tiempo para convocar a la preparatoria. No queremos poner obstáculos", comentó Noemí Arjona, del sector opositor al intendente Cornejo.
Eduardo Moreno, Noemi Arjona y Roberto Yonar, todos opositores, no habían jurado el 10 de diciembre por razones de "fuerza mayor". Ahora, cuando se tenía la oportunidad de elegir autoridades provisorias, fundamentales para el proceso de contralor que deben realizar los concejales, se acabó la mentada ceremonia sin más explicaciones y no se dio paso a la sesión preparatoria.
"Se llegó a realizar esta ceremonia por pedido especial al Ejecutivo municipal de los ediles que no lo habíamos hecho hasta el momento. Si no juramos, no podemos realizar ninguna sesión como ediles. Sería incompleto el procedimiento", contó a El Tribuno el edil Eduardo Moreno.
Con respecto a la elección de autoridades, el funcionario comentó "somos minoría nosotros. Ellos tienen la sartén por el mango. Ellos pueden decidir si dan número para la extraordinario o no".
El resto del Concejo Deliberante lo completan Carlos Cruz, Miryam Alfaro, Eduardo Dragisic y Gabriel Pérez del oficialismo municipal.
Esta inexplicable situación es la comidilla del pueblo. Este miércoles en medio de una improvisada reunión para tomar juramento a los ediles opositores que aún no habían cumplido con esta ceremonia, hecho único en la provincia, los ediles no tenían la Biblia hasta que un buen vecino, atinó en ir a buscar una a su casa.
A los pocos minutos, de la cara de alegría de los siete ediles pasó al asombro, cuando se dio por terminada la ceremonia.

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