Los espejos son elementos decorativos que tienen su origen en la antigedad. Símbolos de belleza y magia por su reflejo han conquistado el alma de humildes y de vanidosos por igual. Se crearon como elementos exentos, condicionados por su elaboración artesanal y con el tiempo fueron variando su tamaño y forma gracias al desarrollo industrial, extendiendo sus aplicaciones y revolucionando el mundo de la diseño interior en la actualidad.
Hoy en día podemos decorar con espejos a través de grandes superficies espejadas continuas o mediante piezas exentas perfiladas con casi cualquier forma imaginable. También han vuelto los espejos coloreados tan de moda en los años 60, así como los de efecto envejecido en las versiones vintage. Todo un mundo de posibilidades en cuanto a forma, tamaño, color y aspecto que se extiende aún más en aplicaciones.
Veamos algunas de las opciones más habituales y también las más curiosas para decorar con espejos:
Muros espejados: Los espejos nos permiten revestir todo tipo de superficies planas, desde pilares y tabiques hasta frentes de cocinas y baños, pasando por muros enteros o paredes parciales. Este tipo de revestimiento aporta muchísima luminosidad a la estancia, aunque dada su gran superficie se aconseja no emplear espejos lisos de grandes dimensiones sino aportar algo de originalidad, bien mediante azulejos de espejo, particiones geométricas o realizando cuadrículas con junquillos.
Gran formato: Una de las formas más estéticas de decorar con espejos es utilizar grandes formatos XL: Ya sea apoyados sobre el suelo o colgados a lo largo y ancho de una pared, ya estén enmarcados en rica plata repujada o en rústica madera, este tipo de espejos siempre aportan presencia y elegancia a cualquier ambiente donde vayan.
Detrás del sofá: Los espejos pueden ser un aliado perfecto para decorar la pared en la que apoya el sofá. Se puede optar por un gran espejo, un juego de dos o crear una cuadrícula con múltiples de ellos.
En el cabecero de la cama: Redondos, rectangulares, cuadrados, enmarcando la pared... Opciones distintas y curiosas para vestir de forma original el cabecero de cama y darle un toque especial a la decoración del dormitorio.

Mesitas reflectantes: ¿Huís de los grandes espejos pero te atrae este material? Optá por unas mesitas de espejo y verás qué originales quedan en la decoración del cuarto.

Decorando la entrada: Otro de los sitios más clásicos para colocar un espejo es justo a la entrada. Tanto para darnos el último retoque antes de salir de casa como para dar la bienvenida a cualquiera que entra, la colocación de espejo sobre una consola o en el rellano de la entrada es un perfecto complemento en todos los estilos, desde el clásico renovado hasta el escandinavo.
Con motivos geométricos: Los motivos geométricos están de moda y se alternan para crear curiosos patrones y formas originales a la hora de decorar. Inspirados en los años 60 o 70, los hexagonales con un cierto tono bronce suelen dar un toque de estilo retro. Podemos disponerlos creando una composición abstracta en la pared consiguiendo un aspecto psicodélico y divertido.
De estilo vintage: Determinados espejos se prestan como ningún otro complemento a aportar un estilo vintage a la decoración. Para ello deberemos elegir espejos de línea clásica, bien sin marcos o enmarcados en maderas de aspecto envejecido que podemos disponer en conjunto colgados de la pared combinando diferentes formas. Los espejos ventanal que simulan la forma de una ventana encajan muy bien en este estilo.
Complementos espejados: Los espejos pueden emplearse también como material para la elaboración de complementos varios: bandejas, pisapapeles, maceteros... Perfectos para decorar la mesa de centro.
Espejos múltiples: ¿No te basta con uno? Jugá con varios espejos y creá composiciones distintas según el efecto que deseés provocar: Si los elegís del mismo tamaño y los colocás todos en una cuadrícula perfecta conseguirás un aspecto más sobrio y elegante. Si lo que querés es dinamismo, probá con formas diferentes y desperdigalos por la pared.
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La ubicación es un factor clave

Tan importante como elegir un espejo bonito es acertar con su ubicación. Cerca de una ventana o apoyado en la pared aportará un efecto óptico con valor decorativo: más profundidad, más amplitud, más luz, más vida... Siempre tené en cuenta qué es lo que reflejarán tus espejos. No reflejes nada que no deseés que se vea magnificado en tu hogar, como una pared a la que le falta decoración o una vista no muy atractiva de una ventana.

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