Ayer la ciudad de Salta se pintó de rojo y negro por todos los rincones. Estudiantes, gauchos, abuelos y nietos no dudaron en ponerse el poncho y acercarse al monumento a Martín Miguel de Güemes antes de las 10 para participar de las honras el Héroe Gaucho. A sabiendas de que la jornada suele ser fría y, más al pie del cerro San Bernardo, salteños y turistas llegaron con el mate, el termo y algunas delicias para acompañar.
Sobre la avenida Uruguay, detrás de las vallas, los presentes aplaudieron con fuerzas el paso de cada una de las organizaciones civiles y militares que se sumaron a esta gran fiesta, ahora nacional.
Abel Medina de 66 años fue uno de los abuelos que llevó a toda la familia al desfile, incluido el loro. Con Cuca sobre su hombro derecho, Abel estuvo en primera fila para ver pasar a los gauchos. "Vengo todos los años pero esta es la primera vez que traigo a Cuca. Me da pena dejarlo solo en la casa", dijo, mientras le daba semillas de girasol. La mascota comía y admiraba el paso de los militares por la avenida.
A su lado estaba Alejandro Cericio de Villa Cañas, Santa Fe. "Fuimos a los fogones y ahora vinimos a ver el desfile. No me imaginaba que era tan impresionante", le aseguró a El Tribuno este santafesino, que además cumplió años ayer.
Sobre una de las escalinatas del monumento se ubicó un grupo de mujeres integrantes del ballet folclórico Jubilados Activos de Mar del Plata. Beatriz de Negri, de 67 años, fue la encargada de llevar el estandarte durante el desfile, vestida de paisana. "Vengo todos los años, pero este año veo que vino más gente. Creo que es por el reconocimiento nacional al Héroe Gaucho", analizó.
Sobre la esquina de Uruguay y República de Israel, Sebastián, encargado de la atención de una panadería, dijo a este medio: "La verdad no paré de atender gente toda la mañana".
En el Paseo Güemes, la gente seguía llegando para ver a los gauchos que aguardaron hasta el final del desfile para rendir sus honores a caballo frente al monumento. Todos vestidos de gala y con sus animales bien dispuestos, esperaban sobre cinco cuadras de la avenida Belgrano, y avanzaban sobre el pasaje Zorrilla hasta Uruguay.
"Vamos a desfilar dentro de una hora, pero todos vamos a esperar. Ninguno se va sin saludar al general ", dijo con orgullo Reynaldo Gambetta del fortín El Chamical.
El coro de los pequeños del Valle de Lerma
"Es un momento muy especial de la historia argentina y no podíamos faltar", dijo la profesora del coro de Chicoana, Patricia Moreno. El grupo está integrado por chicos de 6 a 17 años. En Salta las clases se dictan en la escuela Ceferino Namuncurá y en Chicoana, en una casa de familia. La Agrupación Gauchos fue quien hizo posible la participación del coro, que ahora espera poder llegar hasta Tucumán a participar del Bicentenario de la Patria. "Esperamos estar ahí, es nuestro próximo objetivo", dijo el profesor Nelson Cabrera.

Cantaron el Himno desde los balcones

En la avenida Uruguay, vecinos colgaron banderas y se sumaron a la fiesta. "¡Oíd mortales el grito sagrado...!", se pudo escuchar desde varios balcones de la avenida Uruguay, a la altura del Paseo Güemes. Eran los vecinos que colgaron sus banderas y recibieron a los visitantes que llegaron al monumento al Héroe Gaucho, que ayer fue de todos.
Sobre las veredas y pasajes no faltaron los vendedores ambulantes que llevaron escarapelas, globos, juguetes y hasta la oferta de caballetes para pintar. La fiesta se respiraba por todos lados, ya que los protagonistas del desfile se quedaban, pasado su turno, solo para ver el final.
Gustavo Pultrec fue uno de esos ejemplos. Hace 10 años que forma parte de la Policía de la Provincia. Ayer participó de los actos vestido con una réplica del primer uniforme de la institución. Tiene 37 años y desde que salió de la escuela fue asignado como clarinete primero a la Banda de la Provincia. Hace una década que participa del acto en honor a Güemes y, luego de su actuación, buscó el mejor lugar, se compró pochoclos y esperó el paso de los gauchos, el broche de oro de la fiesta. "Es una suerte poder estar todos los años", le dijo a El Tribuno.
Julio Sánchez fue acompañado por sus hijos y su esposa. Es excombatiente de Malvinas y participa de los desfiles desde que volvió de la guerra. Con su uniforme del Ejército Nacional, desfiló cantando a viva voz el Himno a Malvinas y buscó un lugar donde quedarse a ver el resto del homenaje. "Gracias a Dios, vengo todos los años", le contó Julio a El Tribuno.
Cristina nació en Salta, pero hace 20 años que viven en Rosario de la Frontera. Ayer participó con su esposo y su hija. "Los traje para mostrarles todo esto. Es un momento especial para todos", dijo la profesora de Historia.

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