Con la mochila o la bolsita lista. Ninguno se olvidó de llevar la toalla y la taza. Los papás estaban cargados de bolsas con cartulinas, goma eva, plastilina, pegamento, tijera y muchos más útiles. En ambos casos la ansiedad era lo que más sobresalía. Ayer unos 46 mil niños en toda la provincia comenzaron el nivel inicial. Algunos asisten a la sala de 4 y otros a la de 5. Estos últimos ya tienen más experiencia. Saben que los papás no se quedan pero que vuelven a buscarlos. Los padres -que entienden perfectamente el proceso- no terminan de aceptar que sus bebés ya no son tales y que van a la escuela.
El Tribuno también participó de este proceso y visitó las escuelas Alejandro Gauffín, de barrio San Remo, y Clara Linares Saravia de Arias, en el Intersindical, donde se encontró con dos realidades totalmente opuestas.
En el caso de la escuela Alejandro Gauffín, los jardineritos comenzaron las clases -en forma provisoria- en tres aulas de durlock que se le levantaron en el salón de actos. Un pasillo de apenas 90 centímetros los separa de las aulas de la primaria. Hasta abril, cuando esperan que se termine la construcción del espacio donde funcionará el nivel inicial, los pequeñitos compartirán baños y patio con los chicos más grandes. Esto obligará a los docentes tener un cuidado especial con sus chicos.

Una escuela para 17 barrios. Las obras se iniciaron a mediados del año pasado pero no pudieron terminarse durante las vacaciones. "Por ahora los chicos entran por el portón posterior de la escuela porque el ingreso principal está muy complicado", destacó la vicedirectora Zamora.La escuela Gauffin cuenta con más de mil alumnos y no tiene vacantes ya que es la única institución primaria para 17 barrios.

En cada salita de la escuela Gauffín hay un promedio de 25 niños. Durante esta semana los pequeños irán una hora. Luego completarán la jornada completa. "Hoy no contamos con la asistencia de la directora de los jardincitos, pero igualmente están los docentes y la preceptora. Por el momento los chicos tienen clases en tres aulas que se armaron en el salón y una cuarta que funciona en lo que era la sala de los profesores, que está en el patio. La parte nueva cuenta con cuatro aulas, un salón de usos múltiples, baños para cada aula y una cocina. Cuando esté terminada será muy linda", aseguró Mariana Zamora, vicedirectora de primaria de la escuela Gauffín.
En el patio, pese a que ya había pasado más de una hora, los papás de los jardineritos seguían sacando fotos de este momento único: el ingreso a la escuela. Fueron muy pocos los que lloraron, pero algunos reclamaron porque llevaron la tacita y no les dieron la "merengada", en referencia a la merienda.
En la escuela Clara Linares Saravia de Arias, en el barrio Intersindical, hace dos años que cuentan con edificio nuevo. "Claro que tuvimos que esperar tres años para que lo entreguen pero ahora estamos muy cómodos", dijo Guadalupe Segovia, docente de la salita de 5.
La escuela Saravia trabaja con educación integradora, esto implica que los pequeños con capacidades diferentes asisten a esta institución. Cada sala trabaja con 24 niños en ambos turnos.
Acá la ansiedad también se hizo presente, sobre todo en los padres. "Les cuesta más a los papis que a los chicos. El despegue debe ser de los papás", dijo con una sonrisa Graciela, de 51 años y 24 años de experiencia en el aula.

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