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Los Mayuatos: el año en que Salta fue protagonista en rugby
El rugby salteño necesitaba hacer un "click" después de una temporada que no permitió crecimiento, tampoco el entusiasmo para pensar que el futuro podría ser mejor. Pero muchos se equivocaron en este último concepto, ya que aquellos pibes que en 2015 defendieron con uñas y dientes el lugar de Los Mayuatos en el Campeonato Argentino se estaban preparando para el gran capítulo que fue el 2016. Tal vez el mejor en los más de sesenta años que tiene la Unión de Rugby de Salta.
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A los "pibes", también a los grandes, les hacia falta esa convicción que solo tienen aquellos que salen dispuestos a ser protagonistas y no simple observadores de como los "cucos" nacionales hacen de la suya. Había que meterse en la cabeza que Salta podía, que Los Mayuatos estaban para romper ese molde que solo indicaba que lo más importante era zafar del descenso.
La tarea de meter esta nueva idea en la cabeza de los jugadores nació de los entrenadores
y de todos aquellos que sumaron de a poco a la causa que estableció un nuevo mapa del rugby argentino, con los "más chicos" arriba y algunos de los "poderosos" abajo. Práctica a práctica, muchas de ellas peleando bajo la lluvia, tratando de que la cabeza, el corazón se pusieran en el mismo nivel que el juego, la técnica y la táctica.
¿Se imaginaban ver a Los Mayuatos saliendo a ganar en todas las canchas?. Esa fue la intención, una empresa que solo parecía estar ligada a unos cuantos. Hubo triunfos frente a Rosario, Córdoba y Tucumán (con éste último se cortó un racha de 13 años sin ganar) y ajustadas derrotas frente a Buenos Aires y Mendoza que dejaron al equipo en el tercer puesto. Si, terceros, una ubicación a la que pocos apostaban llegar.
La actitud cuando no tiene un apoyo táctico termina siendo un boomerang que va y vuelve sin llegar a ningún lado. Ese es un mensaje que bajó desde los Mayuatos hacia el resto de los clubes salteños. La garra, el amor propio son fundamentales, pero hacía falta una guía para pararse en la cancha y no pasar papelones.
Se venció a los monstruos del rugby nacional, no por suerte, sino siendo sumamente superiores.
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En Tucumán se escuchó a un molesto hincha de ese seleccionado decir en forma despectiva: "No nos pueden ganar estos que tienen tres clubes". La frase reflejaba el desconcierto de ese fanático por lo mal que jugaba La Naranja y por lo bien que lo hacían los jugadores salteños que en su mayoría no superan los 22 años. El rugby es un deporte de caballeros, de buenos modales, a pesar de esa dura reacción; no hubo una respuesta en particular a esa frase porque desde la cancha los Mayuatos se encargaron de cerrar muchas bocas esta temporada. Salta ciertamente corre en desventaja con respecto a las demás uniones, que en todos los casos nos superan ampliamente en número de clubes y cuentan con más elementos humanos para armar un plantel competitivo. La Unión de Rugby de Salta está lejos con sus cinco clubes que juegan el Regional de los 40 que forman la Unión de Buenos Aires, los 20 de Córdoba o los 15 de Tucumán.
En este caso no importó el número de clubes sino de razones para salir adelante. Los Mayuatos venían de temporadas buenas y malas; dando un paso hacia adelante y varios hacia atrás que nunca permitieron un crecimiento real. Sin embargo, el cambio llegó y la gente se conmovió con eso. Los dos partidos que Los Mayuatos jugaron en casa fueron con lleno total en el Jockey.
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El seleccionado hizo que los fieles se movilicen sin ser la Fiesta del Milagro y también aquellos ateos que no creían que se podía jugar de igual a igual. Eso lograron Los Mayuatos en las cinco semanas que dura el Campeonato Argentino. La gente se armó en caravana y fue a Tucumán a seguir apoyando aún más a Mendoza, donde la chance de ser campeones estaba latente. No les importaron los kilómetros, al seleccionado bordó había que seguirlos hasta el final. De esto que hizo Salte se pueden aprender varias lecciones para que no haya retrocesos en las temporadas que vienen. Pirmero. El rugby salteño se tiene que meter en la cabeza que puede ser protagonista; que con actitud y un plan de juego se puede salir a ganar en cualquier lado. Segundo. No se debe subestimar a los pibes; tienen almas de guerreros y esta temporada le hicieron frente a varios jugadores que alguna vez se pusieron la celeste y blanca de Los Pumas. Tercero. Nos hizo ver que no hay imposibles cuando hay unión. Por lo que hicieron, Los Mayuatos llenaron de emoción a quienes van donde pica la guinda. También a los que desconocen el maravilloso mundo que representa un club de rugby y que de a poco comienzan a conocer cada fin de semana.
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