De la isla Martín García fue rescatado por el pueblo reunido en la Plaza de Mayo el 17 de octubre. La multitud llegó al alba vivando a Perón, exigiendo su libertad y repitiendo ingeniosos cánticos: "­Sin galera y sin bastón... los muchachos de Perón!".
"No era esa muchedumbre -dice Scalabrini Ortíz- algo envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, restos de brea, grasa y aceites. Los rostros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos iba junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en la que la sangre de un indio lejano sobrevivía. Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad...".
Así, al son de cánticos y bombos, el país había dado a luz al peronismo. Lo hizo para que luchara por la Justicia Social y para que en la Argentina haya menos pobres y menos ricos.
Los que hicieron el 17 de octubre nunca pensaron que en nombre de ese peronismo que ellos estaban fundando, alguien alguna vez, osaría lucrar con la pobreza y el hambre.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...