Un tema muy polémico es el incremento escandaloso de los precios de los productos y servicios, al que los funcionarios nacionales del área respectiva, pareciera, no le encuentran justificativo alguno, ya que permanentemente sostienen que "no hay razones para ello".
Hoy, se repite con el aceite, como hace siete meses, se daba con todos los productos de la canasta básica, y no les digo con el incremento de los servicios públicos (luz, gas, transporte, etc.).
Creo que es una respuesta muy vaga y sin sustento alguno, fruto del desconocimiento de cómo se conforman los precios, o bien, por complicidad con los formadores de los mismos, que en realidad no son muchos.
En muchas oportunidades y por éste mismo medio, dejé sentado que el precio de un bien o un servicio, está compuesto por dos elementos: costos y beneficio. Por los acontecimientos de los últimos meses (desde el cambio de Gobierno) se agregó un tercer elemento, de carácter inmaterial, llamado "la ética empresarial".
Veamos como es el comportamiento de cada uno de ellos.
Costos: Está conformado por el valor de los insumos, materiales, mano de obra y cargas sociales. Para ello, existen medios contundentes para su verificación: el respaldo documental.
Ética empresarial: He mencionado el protagonismo de un elemento (que siempre existió), pero que ha tomado en la actualidad, una dimensión muy notable, que amerita ser analizado, en todos aquellos formadores de precios: formadores de precios. La ética empresarial, definida como el conjunto de valores, normas y principios reflejados en la cultura de una empresa, para alcanzar una mayor sintonía con la sociedad en la cual está inmersa". La única limitación que yo le veo, es que hoy, el tener conductas éticas "no concede premio alguno".
Beneficio: es el porcentaje normal que se debe incrementar al costo normal para obtener el precio de venta. Si al costo normal, le sumamos el costo inmaterial/subjetivo, y le aplicamos una utilidad que no es la normal, sino especulativa, no hay cómo justificar esos aumentos de precios.
Ante este panorama, me surgen algunas preguntas: ¿Cómo puede ser, desde el horizonte de la ética, el comportamiento de los formadores de precios?
Existen dos maneras de actuar:
  1. El todo vale, con tal de conseguir el máximo beneficio económico en el menor tiempo posible. Esto es pensar en chiquito, es decir incrementar su rentabilidad solo "por las dudas". En este caso, la falta de ética empresarial es rentable, pero no sabemos si es favorable para el futuro de la empresa. Lo que si sabemos con certeza, es que es muy perjudicial para la sociedad.

  2. Otra reacción diferente es la de los que actúan con un comportamiento ético y buscan la maximización de los valores económico futuros a largo plazo. En estos casos la ética también resulta económicamente rentable, tanto para el empresario, como para toda la sociedad, pero en un tiempo más prolongado.
Esto implica, en mi opinión, que actuar con ética empresarial es proceder con prudencia, aplicando una rentabilidad normal sobre un costo normal. Lo contrario, sería imprudencia. ¿Está claro?

¿Por qué la ética es un elemento del costo?

Los especialistas en costos conocemos a la perfección el concepto de "costo de oportunidad", definido como "el costo de la alternativa desechada". En mi opinión, la ética es uno de ellos, ya que implicaría renunciar a cierto beneficio a corto plazo que otra alternativa no ética podría haberle aportado. Al actuar con ética, el empresario es consciente de que al hacerlo así, ha elegido la mejor alternativa para los demás y para él mismo, ya que garantiza con su comportamiento ético, la continuidad, el desarrollo y la expansión del objetivo de la empresa al buscar una rentabilidad sostenida a largo plazo.

¿Hay solución?

El incremento de los precios, sin razones técnicas (por especulaciones), como la ausencia de ética (quienes aumentan por las dudas) tiene solución. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, se aplicó el control de costos a las empresas formadoras de precios (y no el control de precios como mencionan algunos economistas). Esa medida ayudó y mucho, a pesar de los reclamos de los empresarios. Otra, sería aplicar la Ley 25156 de Defensa de la Competencia, promulgada el 16/09/99 y que nunca se aplicó. Con seguridad, que las propuestas que formula el gobierno (Control por Internet), no podrían ser nunca una solución (por ejemplo, en el caso del aceite, ¿cuántas empresas formadoras de precios existen?).

Conclusiones

  1. Los valores éticos son subjetivos: expresan realidades que se producen en el interior de las personas y en consecuencia, no pueden ser objeto del mercado, ya que, por ejemplo: la lealtad o la honestidad no podrían ser nunca materia de compraventa.

  2. El problema reside en que no todo comportamiento ético lleva a un inmediato éxito material y que, comportamientos no éticos sí pueden conducir a él en un muy corto plazo. Es una decisión muy personal la del empresario optar por cual camino seguir.

  3. En el mundo empresarial, la imagen más buscada en los últimos tiempos es la del carácter financiero, que es capaz de enriquecerse especulando en el corto plazo. En nuestro país, cada vez parece que tiene menos valor la figura de aquel empresario que invierte y crea puestos de trabajo, capaz de sobrellevar crisis económicas sin despedir a ningún trabajador (­qué lástima, ¿no?!).

  4. Es reiterativo el pedido de las autoridades nacionales a los formadores de precios (no al almacenero, ni al carnicero, ni al verdulero del barrio), para requerirles que sean prudentes en los aumentos de precios y que los retrotraigan a una fecha dada. Sin embargo hacen oídos sordos perjudicando a la sociedad. Cabe recordar a éstas empresas líderes que tienen una enorme responsabilidad social y que cumplan con ella, es una obligación moral y social que la ciudadanía toda espera.

  5. No olviden que para éste tipo de descontrol, existen soluciones que, lamentablemente, no son del agrado para la Economía de Mercado. Pero el Gobierno debe pensar, en algún momento, en la sociedad a la que gobierna y no en las empresas especuladoras. Se necesita una fuerte voluntad y decisión política para hacerlo, y ahora. El mercado, con seguridad, no va regular por sí solo este grave problema.
Por último, quiero dejar una frase de un prestigioso catedrático español, el doctor José Antonio Gonzalo Angulo que dijo: "La ética es uno de los temas que, como la comida y la vivienda, se vuelve mucho más importante a medida que se nota que falta". Como para tenerlo en cuenta, ¿no?

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Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 3 meses

Y pensar que este tipo es profe.... A ver, los precios no son función de los costos y los beneficios. Es al revés. Los precios son función de la oferta y la demanda, y los costos y beneficios son función de los precios de mercado. ¿Los controles de costos funcionan? Sí, claro, seguramente por eso no hubo inflación en el gobierno de Alfonsión, y seguro por eso también pudo terminar su mandato tranquilamente. Vaaaamos. ¿Habla de formadores de precios? Los formadores de precios no existen en mercados con libre competencia, sólo existen en mercados cautivos por regulaciones gubernamentales. Ud le pide ética al comerciante, pero a los que de verdad hay que pedirles ética es a los políticos, que con sus regulaciones e impuestos les aseguran un mercado cautivo a unas cuantas empresas gigantescas. Me parece que tiene que repasar unos cuantos conceptos económicos.


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