Imposible no pensar en "ir a la casa de doña Eulogia" cada vez que la ruta 33, después de la recta de Tin-Tin hace una amplia curva hacia la izquierda y deja ver el enripiado que conduce a La Poma. Tanta poesía, tanta historia, tanta referencia a los rasgos culturales de esta región...
La cuestión es que una vuelta por los Valles llevó a El Tribuno hasta la casa de "la pomeña".
"Dona Eulogia está en Salta", anticiparon en el pueblo. Igual, el equipo periodístico se lanzó hacia la casa de la pastora, "pasando el río, 200 metros a la izquierda". Desde lejos se observaba movimiento de gente y de animales en el lugar. El viento, impiadoso. El paisaje, como pintado.
Abilio Choque, de 72 años, recibe a los periodistas. Es el esposo de Eulogia. El hombre pasa buena parte del día en ese lugar, un establecimiento que arrienda desde hace 16 años. Lo acompañan -y ayudan- sus nietas Tatiana (25), mamá de Maité (5), Jaqueline (13), Reynaldo (11) y Carmelita (8). Ellos y Cristian (25) son hijos de Elba, la hija de Eulogia que vive en el pueblo de La Poma, circunstancialmente en Salta, cuidando a su mamá (nota de página anterior).
Un centenar de ovejas y chivos corren de acá para allá, los perros los llevan de un lugar a otro. Cada tanto, una de las chicas con el abuelo acuden en busca del rebaño y lo agrupan.
La vida allí no difiere mucho de la que seguramente tuvo dona Eulogia, entre los cerros, curtida por el viento, amaneciendo para buscar el rebaño y a la plena intemperie, detrás de los animales.
Obviamente que conocen de la popularidad de su abuela. Crecieron entre comentarios, música, visitas periodísticas y turísticas. "Hasta de Inglaterra han venido acá para saber de ella", comentó orgulloso el compañero de la vida de Eulogia.
Para las chicas es un honor. Y no lo disimulan. Se sonrojan y con apenas un gesto de afirmación y una sonrisas aprueban la popularidad de la abuela. Pero solo una de las chicas se encaminó hacia la música. Contaron que Jaqueline "copleaba" en la escuela, parecía que iría tras los pasos de Eulogia, pero no... la adolescencia la retrajo, aunque todos tienen la esperanza de que retome. Igual, todos los chicos estudian música como materia en la Escuela de Policía adonde concurren.
El sello de "la pomeña" está firme. Evidentemente, aquella juventud que tenía Eulogia cuando se "cruzó" con el Barba Castilla en el boliche Flor del Pago tenía raíces muy profundas. Hoy siguen vivas, tan viva como en la memoria colectiva la historia de la pastorcita.

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