Las bebidas energizantes o estimulantes son bebidas sin alcohol cuyo consumo promete disminuir el cansancio, aumentar el rendimiento físico o la concentración y aportar efectos desintoxicantes al organismo; pero que conllevan ciertos riesgos para la salud que no podemos desconocer.
Estas bebidas, generalmente gasificadas, contienen gran cantidad de cafeína, hidratos de carbono, aminoácidos, vitaminas, minerales y extractos vegetales. La mayoría de estos componentes son estimulantes a nivel del sistema nervioso central y tienen un gran poder psicoactivo. Inhiben los neurotransmisores del sueño y del cansancio y potencian los de las sensaciones de bienestar y la concentración.
Las bebidas energizantes proveen glucosa y otro azúcares que proporcionan al organismo energía, pero que en realidad no eliminan el cansancio.
Hasta no poder dejarlas
Las bebidas energizantes generan cierta dependencia física y social. Las personas se acostumbran a consumirlas para poder enfrentar días con cansancio. Estas bebidas son muy populares entre deportistas, estudiantes, empleados nocturnos y cada vez más entre los adolescentes. El componente mayor de estas bebidas es la cafeína, que puede dar: mareos, naúseas, nerviosismo, dolor de cabeza, ansiedad, taquicardia, aumento en presión arterial, confusión mental. Lo que verdaderamente puede llegar a ser peligroso para la salud es la mezcla de estas bebidas energizantes con alcohol, que es un depresor. Se desaconseja el consumo de bebidas energizantes en personas con hipertensión arterial o problemas cardíacos, con trastornos neurológicos, menores, embarazadas y diabéticos.

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