No mirar los semáforos y cruzar apresuradamente a la vereda del frente sin tener ningún cuidado son las infracciones que más cometen los peatones en las calles de Salta capital.
Al caos en el tránsito vehicular del cada vez más "apretado" microcentro salteño, se suman las infracciones de los caminantes, que parecieran competir con la inconducta de quienes circulan en bicicletas, motos y autos.
El Tribuno recorrió diferentes puntos del microcentro salteño para observar cuáles son las infracciones más habituales de los peatones.
La avenida San Martín es una de las más caminadas en horas pico de la mañana y de la tarde, dada su gran actividad comercial y por el hecho de que todas las líneas de colectivos tienen sus paradas en las cuadras más céntricas.
La Pellegrini
En la intersección de San Martín y Pellegrini la gente no espera que el semáforo esté en rojo para el tránsito vehicular y cruza directamente. Incluso lo hacen cuando está en amarillo.
La senda peatonal está despintada y con baches profundos a su alrededor.
Un policía de Tránsito que estaba en el lugar aseguró: "Los conductores respetan la senda peatonal y frenan correctamente cuando ven que hay un inspector o un policía, pero cuando no hay nadie que controle hacen lo que quieren".
Los celulares no dejan de ser una gran distracción, sobre todo en los jóvenes que cruzan hablando sin mirar a sus costados o con la mirada fija en el móvil. Otras de las infracciones más comunes es que los peatones cruzan a media calle, esquivando motos, autos, bicis y colectivos. La impaciencia a veces puede jugar una mala pasada.
Como en gran parte del centro de la ciudad, las veredas son angostas. Ello se suma a que los comercios y vendedores ilegales exhiben sus mercaderías obstruyendo el paso y obligan a que el peatón camine por la calle.
Ancianos que transitan con bolsas en sus manos, mujeres con niños en brazos, adolescentes y niños que salen del colegio para ir a las paradas de colectivos, todos corren peligro de tropezarse con los obstáculos que tiene la vereda.
La Ituzaingó
La intersección de San Martín e Ituzaingó es una de las esquinas más peligrosas: la senda peatonal hoy no existe, sus esquinas son angostas y el pavimento está repleto de baches.
A estas complicaciones se agregan los residuos esparcidos en el suelo, porque el único cesto de basura emplazado allí no alcanza.
La duración del semáforo es muy corta ante la gran cantidad de gente que cruza, muchos ancianos con bastón y madres con bebés en brazos que corren de una vereda a la otra con el riesgo de caerse y terminar en una verdadera tragedia.
"Es la tercera vez que me caigo, el bastón se engancha en los pozos que tiene la calle y termino en el suelo, pero nadie hace nada", dijo molesto un señor mayor.
Para peor, en una de las esquinas hay un negocio donde recargan la tarjeta de Saeta y las personas hacen una larga fila, lo que cierra aún más el paso.
Una cuadra antes de la avenida San Martín, la Subsecretaría de Tránsito y Seguridad Vial colocó dos semáforos hace más de una semana en Urquiza e Ituzaingó, pero todavía está en proceso de instalación.
Más complicaciones
Otras de las avenidas más congestionadas es la Belgrano, donde se ve gente que cruza por media calle entre los autos en movimiento. Pocos utilizan la senda peatonal de las esquinas.
Otros hablan por celular y no miran hacia los costados. La situación es muy similar a lo que sucede en la San Martín, como un reflejo de una misma cultura o mal hábito peatonal.
Sobre la Belgrano, entre General Gemes y Mitre, se encuentra el Colegio de Jesús, donde al comenzar y finalizar cada turno escolar es difícil caminar por la vereda del edificio.
Los niños cruzan apresurados la avenida arriesgándose a ser atropellados; en esos minutos son los dueños de toda la vereda.
Los autos y transportes escolares se estacionan en doble fila, sumando dificultades. Durante estos horarios, no hay inspectores que controlen la salida de los pequeños.
La calle España tiene también una vida peatonal intensa. Entre Mitre y Balcarce, es el corazón de la "city" salteña. La esquina con Mitre es el punto turístico obligado para observar la Catedral Basílica y la plaza 9 de Julio, a lo que se añaden los restaurantes y confiterías que se encuentran en el microcentro.
En esta calle en todo momento circula mucha gente, sin embargo, no hay semáforos, senda peatonal ni un policía de Tránsito que controle la relación de peatones, ciclistas, motociclistas y automóviles.
Con o sin señalizaciones e infraestructura, los salteños caminan arriesgándose demasiado en una ciudad que cada vez queda más chica y es prolífica en infracciones de tránsito.
Ser peatón no es solo caminar, implica una responsabilidad que incluye seguir normas para transitar seguros, pero un breve recorrido por el centro salteño muestra que esta es una materia pendiente.

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Sección Editorial

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ENRIQUE LOPEZ-CAPEL
ENRIQUE LOPEZ-CAPEL · Hace 2 meses

SOLÍAMOS SALIR CON EL COCHE DE MIS SUEGROS HA DIVERSOS TRÁMITES COMO ASÍ TAMBIÉN DE PASEO. NINGÚN CONDUCTOR ES CONSCIENTE DE LO QUE HACE. TE CRUZAN POR LA DERECHA, POR LA IZQUIERDA. NO RESPETAN DISTANCIA. HAY GENTE QUE LLEVA NIÑOS MONTADOS EN MOTOCICLETAS. ME ASOMBRO VER A UNA MUJER ATRAS, MONTADA EN UNA MOTO CON UN NIÑO DE MESES. ME ASOMBRÓ QUE LO HACÍA SENTADA DE COSTADO, Y SU HIJITO EN BRAZOS. ES DECIR: NO SUBIDA CON AMBOS PIES A AMBOS LADOS. SINÓ DE LADO CON LAS PIERNAS JUNTAS, UN BRAZO AMARRADO A SU ESPOSO, CON EL OTRO A LA CRIATURA. BOCHORNOSO, NO DIGAN, MUCHO MENOS HAGAN ESTADÍSTICAS QUE LOS VIANDANTES TIENEN LA CULPA. QUIEN VA MONTADO EN UN COCHE, ES COMO SI FUERA ARMADO CON UNA PISTOLA SIN EL SEGURO PUESTO. NO SE PUEDE RESPIRAR POR LOS GASES, HAY COCHES EN DEPRORABLE ESTADO. REALMENTE SALTA NUNCA FUÉ ASÍ. AQUI LOS COCHES SI LA CALLE TIENE DOBLE SENTIDO VECTOR, TU TE PARAS EN EL PASO DE CEBRA, E INMEDIATAMENTE DE LOS DOS LADOS PARAN. CLARO SI NOS LLEGAN A TOCAR, VAN PRESOS.-

ENRIQUE LOPEZ-CAPEL
ENRIQUE LOPEZ-CAPEL · Hace 2 meses

PASÉ 43 DÍAS DE VISITA EN SALTA. TENGO FAMILIA EN ESA PROVINCIA, VIVO EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANARIAS, EN TENERIFE. EL PRIMER DIA AL INTENTAR CRUZAR HACIA EL COLEGIO DE ESCRIBANOS, POR LA SENDA PEATONAL, ESPERÉ MAS DE UNOS CUATRO MINUTOS QUE PARARA UN CONDUCTOR EN RESPETO AL VIANDANTE. COMO NADIE PARABA INTENTO CRUZAR A LA ACERA DEL FRENTE, Y VENÍA UN CONDUCTOR. LE HICE SEÑAS CON LAS MANOS, DICIENDÓLE QUE ESE PASO ERA EL NUESTRO Y "ÉL" DEBÍA CEDER EL PASO. FRENÓ Y SE BAJO DEL COCHE A DECIRME BARBARIDADES Y EPITETOS SOECES, LOS CUALES NO RESPONDÍ Y SEGUÍ MI PASO. ME TEMBLABA TODO EL CUERPO POR LA AGRESIVIDAD DEL INDIVIDUO QUE CASI LLEGA A GOLPEARME. AL COMENTAR ESTO A MIS FAMILIARES ME ACONSEJARON NO HACERLO MAS Y TENER PAZ, Y ESPERAR A ENCONTRAR EL HUECO PARA CRUZAR.


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