Hace solo días, Suiza sometió a referéndum una propuesta para que todos los ciudadanos tengan una renta básica mensual garantizada de 2.250 euros (poco menos de 40.000 pesos argentinos), a cambio de hacer absolutamente nada, es más, la única condición era la de no disponer de un ingreso mensual equivalente ¿pueden creer que lo hayan rechazado? Así es, el 78% de los electores votó por el No, tirando por la borda una oportunidad histórica de cambiar su pasar sin esfuerzo alguno.
Eso no es todo, en el mes de mayo de 2014 hicieron lo mismo con una propuesta algo similar aunque esta vez el costo sería absorbido por el sector privado. En aquella oportunidad se pretendía imponer un salario mínimo mensual de 3.270 euros (­más de 50.000 pesos argentinos!) El 76,3% lo rechazó. ­Pero aún hay más! Poco tiempo antes también lo habían hecho ante un proyecto llamado "salarios equitativos", mediante el cual se pretendía disminuir notablemente la desigualdad prohibiendo que el sueldo más alto de una compañía pueda ser más de 12 veces mayor que el más bajo de la misma. No se dejaron engañar por fantasiosos discursos populistas y lograron quitarle a las propuestas ese oscuro manto utópico con el que se suelen esconder las verdaderas consecuencias de esta clase de medidas "benefactoras", para ver así lo que realmente resultaría de su aplicación: una mensualidad garantizada de 2.250 euros lo único que haría sería incentivar a aquellos que no ganen más que eso -lo cual es bastante- a que dejen de intentarlo ya que el estado se encargaría de ellos, por lo que el número de mantenidos se iría incrementando a medida que la productividad del país iría decreciendo. La lección es simple, los suizos saben que intervenir en su economía no es algo que un grupo de burócratas pueda decidir por ellos ya que traerá consecuencias negativas para la población.

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