Pascha es una pequeña localidad de la provincia de Salta enclavada en uno de los valles de la Cordillera Oriental. Más concretamente en un afluente occidental de la Quebrada del Toro. Se encuentra aproximadamente a la latitud de Gobernador Solá, un poblado a orillas de la ruta nacional 51 y del ramal C-14 del FFCC General Belgrano. Hasta no hace mucho tiempo el acceso era solo a lomo de mulas y eso dificultaba grandemente la tarea de los maestros que viajan allí a enseñar en la escuela del lugar.
El valle de Pascha contiene al río homónimo que también aparece mencionado como Incamayo o río del Inca. Todo allí hace referencia a topónimos incas, especialmente Incahuasi, o Casa del Inca.
Hay ruinas arqueológicas en las que entre otros objetos se conserva un sillón de piedra, que dicen estaba reservado a altos dignatarios del Cuzco. Numerosos objetos de valor arqueológico fueron removidos desde allí y llevados a distintos museos. Juan Martín Leguizamón, estadista salteño del siglo XIX, envió numerosas piezas a Buenos Aires e intercambió correspondencia con el sabio Florentino Ameghino. Entre los objetos enviados se encontraba un "Cuchillo de madera de grandes dimensiones, hallado en un antiguo túmulo en el paraje denominado Incahuasi (la mansión del Inca) y una cabeza de un ídolo hecha con tierra cocida", ambos descubiertos por el doctor Outes, según comenta el propio Leguizamón.
Pascha es un pequeño oasis con casitas de adobe y hermosos sauces y árboles frutales, rodeado por parcelas de cultivo, especialmente alfalfares. Ello da lugar a la crianza doméstica de ovinos y caprinos. El resto es una región árida a semiárida, que forma un valle de orientación norte sur entre dos cadenas montañosas que son parte de la ramificación austral del sistema del Nevado de Chañi.
El topónimo Pascha es de origen discutido. Para José V. Solá derivaría del quechua "paskani", de pernoctar, descansar. Para Atilio Cornejo derivaría del quechua "pascca" en el sentido de soltar, perdonar. Para Fernando Figueroa derivaría del quechua "phajcha" y significaría una cascada o caída de agua.
En 1973 visité por primera vez Pascha en una excursión que organizaba el Club Amigos de la Montaña, de la mano del recordado José Fadel, más conocido como "Juanito". Este gran hombre era un ejemplo en sí mismo por sus valores humanos. Recto, humilde, solidario fue un guía sabio para quienes daban sus primeros pasos en el montañismo, enseñando a conocer y conocerse, aprehendiendo la esencia de la montaña. Su libro emblemático y de lectura recomendada lleva por título "Mi amiga la Montaña". Con Fadel y otros aspirantes a montañistas hicimos el camino por el cerro Gólgota, partiendo de la localidad de Ingeniero Maury en la Quebrada del Toro. Subimos el cerro y luego bajamos hacia el río y las ruinas de Incahuasi. A mediados de la década de 1970 volví al lugar acompañando al Dr. Juan Carlos M. Turner (1918-1979), considerado por sus aportes como el padre de la geología salto-jujeña y hoy destacado en la galería de los veinte grandes maestros de la geología argentina.
Compartía como estudiante el viaje de campaña junto a profesores de la Universidad Nacional de Salta, el Dr. José A. Salfity y la Lic. Susana Malanca. Esa vez lo hicimos a lomo de mula siguiendo la ruta que parte desde Gobernador Solá por la quebrada del Hormigal. La importancia del viaje radicaba, y radica aún hoy, en que en esa región se encuentra una secuencia de rocas geológicas muy completa que abarca los tiempos Precámbrico, Cámbrico y Ordovícico.
A principios del siglo XX fue reconocida y estudiada por el Dr. Juan Keidel, un alemán que le dio argumentos a Wegener para defender sus ideas sobre la deriva continental. Desde entonces se han publicado decenas de trabajos sobre distintos aspectos geológicos y paleontológicos referentes a las rocas de Pascha. Es que no solamente se conserva allí una gruesa pila de viejos sedimentos marinos, generalmente de aguas poco profundas, sino que además hay un riquísimo contenido en fósiles de los más diversos grupos taxonómicos.
Entre ellos los graptolites, unos organismos que se caracterizaban por su naturaleza planctónica y que tenían una amplia distribución en los mares mundiales de aquellas épocas. Estos son excelentes porque permiten correlacionar rocas equivalentes entre continentes que hoy se encuentran muy separados entre sí. Por ejemplo, los mismos fósiles de graptolites que yacen en las rocas de Salta, fueron encontrados también en lugares tan distantes como Australia, Escandinavia o China. Todas esas regiones estaban cubiertas en ese tiempo por el océano y los graptolites, por su corto rango de vida a nivel de especies, son una ayuda cronológica precisa y útil. Ahora bien lo notable allí son unas concreciones de colores marrones a ocres, medianas a grandes, con formas de bochas, tortas, platos, ovales o lo que podamos usar como analogía. Estas yacen incluidas en los sedimentos marinos de color verdoso y son liberadas cuando la erosión fluvial las deja al descubierto. Al romperlas dejan ver su interior, el que en la mayoría de los casos está vacío. Sin embargo lo que hace famosa a Pascha, es que a veces dichas concreciones encierran un verdadero tesoro paleontológico, esto es trilobites de gran tamaño perfectamente preservados en su ataúd de roca. Esos trilobites tienen una antigedad cercana a los 475 millones de años y pertenecen a una época del período Ordovícico inferior conocida como Arenigiano o Floiense.
Los trilobites fueron artrópodos primitivos, completamente extinguidos, que tuvieron un gran desarrollo en los mares del Paleozoico. Constaban de tres lóbulos laterales y de allí su nombre. Además se puede diferenciar un cranidio (cabeza), un tórax y un pigidio (cola). El trilobite más común de las rocas de Pascha es el Thysanopyge, que también se encuentra en las rocas del cerro San Bernardo de la ciudad de Salta.
En la Universidad Nacional de Salta se conserva un hermoso ejemplar procedente de Pascha y que tiene el tamaño de un plato. Las concreciones que rodean al trilobite son silíceas o de carbonato de calcio y muestran generalmente una estructura que se conoce como "cono en cono". Lo que normalmente ocurría era que al morir el trilobite quedaba en el fondo oceánico y al ser un cuerpo extraño empezaba a precipitar sales del agua de mar. Pronto era rodeado por una fina capa que lo aislaba del medio y luego el proceso de precipitación continuaba durante largo tiempo dando lugar a las mencionadas concreciones que pueden alcanzar hasta 40 cm de diámetro.
Por sus ruinas incaicas, por sus trilobites gigantes, por la belleza de sus paisajes, Pascha es un lugar fascinante y poco conocido de nuestra Salta.

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Sección Editorial

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 8 meses

Después de leer el artículo, es innegable que Pascha debe ser un lugar fascinante con una historia, que evidentemente, es más fascinante aún. Tuve oportunidad de leer y conocer Tastil mediante muchos estudios y publicaciones. Al tema, quienes deben hacerlo, no le dan la importancia que realmente tiene, razón por la cuál, es poco conocido. Gracias Ricardo, me he desasnado de muchas cosas que ignoraba.


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