Los graves accidentes viales tienen movilizados, desde hace tres años, a los vecinos del barrio General Gemes, quienes se sienten impotentes porque, pese a los reclamos, las soluciones no llegan.
La comisión directiva barrial pone el énfasis en que se puede superar el peligro de circulación a partir de la aplicación de una ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante. Jesús Fernando Cruz, presidente del barrio, explicó que hace años vienen trabajando en medidas para superar la sucesión de accidentes en la zona y, con el proyecto que presentaron en 2012, "se acabaría con el problema. Es una simple medida la que traería el remedio: cambiar el sentido de circulación. Las calles Adrián Cornejo, Pedro Ortiz de Zárate, Sebastián Cuenca y Santa Fe son doble mano y ese sistema es confuso y peligroso", dice.
Pero, además planteó una segunda opción: colocar reductores de velocidad, "tema sobre el que el gerente de Tránsito, Jorge Olmos, se comprometió, pero no quedó en claro una fecha concreta, aunque nos garantizó los reductores", contó.
Con 8 instituciones trabajando en el sector, dos escuelas primarias, una secundaria, una de las iglesias referentes de la ciudad, un centro de salud, un centro vecinal, Sedronar y hasta la Policía Vial, allí el tránsito a toda hora es caótico.
Jesús Cruz PTE. CENTRO VECINAL "Solo pedimos que se cumpla la ordenanza y las calles no sean de doble mano. Hay un enorme flujo de vehículos".
Hace pocos días Cruz se reunió nuevamente con el gerente de Tránsito para avanzar con el expediente de reclamos. Contó a El Tribuno que desde hace tres años, en forma ininterrumpida, se viene gestionando el tema y los pedidos son reiterados. "Lamentablemente, al ser un barrio con muchas instituciones funcionando, principalmente escolares, la cifras de accidentes son impresionantes y pueden verse hasta tres por semana, de los cuales muchos fueron graves e inclusive fatales", recordó.
Los reductores
El sistema no soluciona el problema de base, pero sin dudas reducirá considerablemente los accidentes, opinan muchos vecinos. La población barrial es de 310 familias, es decir unas 2.000 personas.
"Mi responsabilidad es la de gestionar, como referente barrial, las preocupaciones de los vecinos frente a todo tipo de inconvenientes, pero especialmente los accidentes viales que se registran", remarcó.
La falta de responsabilidad de los conductores y la nula presencia de campañas concientizadoras son los argumentos que planteó y cargó las tintas sobre la gente y las autoridades, porque de todos depende el cambio. "Nos falta a todos tomar conciencia para tener una sociedad ordenada", concluyó.


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