Mientras sigan las lluvias los vecinos del oeste de la ciudad no dejarán de "temblar" cuando el cielo se ponga gris.
Sucede que en la última tormenta, el denominado "canal de Oeste" volvió a desbordar y arrastró agua, piedras y lodo ladera abajo.
En su camino, el alud encontró la intersección de las calles Luis Burela (al 400) con Luis Güemes cortando la circulación vial.
Luego vinieron máquinas que limpiaron la calle, pero dejaron el rastro en la vereda.
Una barricada de lodo y piedra quedó en la vereda posterior de lo que es el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia.
El Tribuno llegó ante la denuncia de los vecinos y el problema evidentemente ya viene desde muchos años.
"El gran problema es el canal del Oeste, a la altura de la Leguizamón. Allí se taponea y se viene el agua arrastrando de todos y nos inunda", dijo Luly, que en la última tormenta se le volvió a inundar su casa del pasaje Las Higuerillas.
Los vecinos de la zona sostienen que las inundaciones vienen ya desde hace 15 años. "Nosotros le presentamos las notas correspondientes a la nueva Intendencia y esperamos que nos respondan", concluyó Luly.
Saben que los problemas vienen de los barrios de arriba.
En la parte superior del canal Oeste está el barrio Nuestra Señora del Carmen, donde la improvisación fue el denominador común del diseño urbanístico, donde la anomia municipal de años atrás empeora la situación.
Las calles son intransitables con las lluvias y están mal trazadas, por lo que los vecinos buscan escombros y rellenan los lodazales modificando las caídas de agua.
En el barrio no tienen agua corriente ni cloacas, por lo que todos los desechos caen libres hacia el canal aumentando el volumen y la contaminación.
Por último, sobre la margen oeste del desage se asentaron casas humildes, que limitan la caída de agua al canal; es decir que produce un efecto embudo justo en un puente peatonal que da a la calle por donde llega, cuadras abajo, a la Burela al 400.
Cuando hay tormenta todo colapsa y el agua rebasa llevando piedras, desechos cloacales, vegetación y miedo.
Sobre la calle Luis Güemes, que continúa cruzando el canal, un reconocido tapicero estaciona su auto sobre la margen pavimentada del canal porque no puede entrar su auto al garaje por el estado de la calle.
El hombre comentó que la limpieza del canal viene de sur a norte, pero que recién están por la San Martín por lo que aún falta. Parece que llegarán cuando pasen las lluvias.
Los reclamos de cloacas, agua, y enripiado de calles de los vecinos de Nuestra Señora del Carmen también ya superan las dos décadas.
"Nosotros esperamos que este nuevo intendente por lo menos haga algo en este invierno, así cuando vuelven las lluvias no volvemos a padecer los que vivimos en la zona oeste", dijo el tapicero.

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Sección Editorial

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