"No tengo nada que temer, porque no he hecho nada malo. Si los jueces me hubieran mandado a llamar, habría ido, como lo hice el 5 de enero pasado en Brasilia", afirmó hoy el expresidente de Brasil, Lula da Silva. Esta mañana la Policía había allanado su casa, dentro de un gran operativo, llamado 'Aletheia'.
De ese modo "habrían evitado esta acción innecesaria y espectacular, este show", añadió en la sede de su agrupación política, el Partido de los Trabajadores (PT), luego de que policías lo forzaran a que los acompañara a declarar en una investigación sobre supuestos sobornos.

"Fue innecesario"

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, consideró hoy como "innecesario" que la Policía Federal hubiera trasladado de forma "coercitiva" a declarar a su correligionario, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, mientras funcionarios temen que se desate una "guerra" entre simpatizantes y opositores.
"Ella (por Rousseff) hizo una explicación sobre las denuncias y después, al pasar, que consideraba innecesaria la conducción coercitiva de Lula", declaró el alcalde Arthur Virgilio, que participó hoy en una reunión con la presidenta en el Palacio del Planalto.
Lula fue trasladado de forma coercitiva desde su domicilio en San Bernardo do Campo a la sede policial en el aeropuerto de Congonhas, centro paulista. Esto significa que el exmandatario no quedó detenido pero estaba impedido de negarse a acompañar a los policías hasta el Aeropuerto donde depuso por más de tres horas.
"Existe un exagerado traslado coercitivo, el expresidente prestó declaraciones ante la Policía Federal cada vez que lo llamaron. Pienso que es una personas que no precisa ser objeto de una actitud de ese tipo", declaró el ministro de Comunicaciones del gobierno federal, Edinho Silva.
De la reunión participaron los ministros de la Presidencia, Jaques Wagner, de la Secretaría, Ricardo Berzoini, Información, Edinho Silva, y de Justicia, Wellington Lima, así como el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo.
La indagatoria de Lula en el marco del escándalo en Petrobras profundizó las tensiones entre sus seguidores y sus detractores, que convocaron a una movilización para el próximo domingo 13 de marzo.
Fuentes del Palacio del Planalto comentaron hoy su temor a que la citación de Lula desate un clima de "polarización" entre oficialistas y opositores y que esto derive a una suerte de "guerra" en las calles, según informó la radio CBN, de la cadena Globo.

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