De fondo y a lo lejos puede apreciarse en todo su esplendor el Centro Cultural Néstor Kirchner que aún más glamour le atribuye a la cotizada zona de Puerto Madero en la ciudad de Buenos Aires, uno de los barrios que pocas veces puede pasar desapercibido, incluso en sus detalles más pequeños como por ejemplo la señalización de la calle Macacha Güemes.
Es que el cartel colocado con el nombre de la hermana del General Martín Miguel de Güemes incurre en un desacierto que pareció aún no ser visto por las autoridades porteñas. "Machaca" Güemes, es el nombre utilizado para honrar a una de las mujeres salteñas clave en la causa independentista.
¿Zannini tenía razón? El error trae a la memoria al del candidato a vicepresidente por el FPV, Carlos Zannini, cuando durante un acto en Salta en agosto pasado expresó: 'Levantar en este lugar a los próceres; mi respeto a Miguel Martín Güemes y a Machaca Güemes, su mujer".
El cartel firme y a una altura considerada aparenta tener presencia solo por su apellido, correctamente escrito, y olvidado por el nombre de una mujer que parece seguir silenciada por la historia nacional. La fotogarfía fue compartida por un lector a tra vés de El Tribuno WhatsApp.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Elena Capasso
Elena Capasso · Hace 12 meses

INCONCEBIBLE!!!!

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 12 meses

Tanto van a "machacar" los porteños, que van a terminar creyendo que era así nomás, el apodo con que se conocía a la hermana del general Güemes. Se me ocurre, que esto tiene que ver con lo ajena que se mantuvo Buenos Aires, respecto del Interior, en este caso la Guerra de la Independencia, que si se estuviera librando en este momento, ocuparía un pequeño espacio en los diarios, detrás de Maradona, de los divertículos de Máximo o de los viajes en avión de Xipolitakys.

Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 12 meses

En una de esas, cuando el autodidacta e historiador Zannini, hablaba de Miguel Martín Güemes y su Sra. esposa Machaca, tenía razón.¡Budú, volvé con tu guitarra, te perdonamos!


Se está leyendo ahora