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Macri, blindado por el cambio de expectativas
Abrupta devaluación de la moneda, disparada de la inflación, miles de despidos en la administración pública, tarifazos en luz y gas, un cambio en Ganancias que incluyo a 220 mil personas en el impuesto y una inesperada crisis política en el Indec. Mauricio Macri debió afrontar una enorme cantidad de situaciones complejas desde que asumió, pero aún goza de un valor agregado de suma importancia para cualquier dirigente: su imagen positiva parece inalterable ante los ojos de la opinión pública.
Ayudado por un creciente rechazo a la gestión kirchnerista, profundizado tras su duro discurso en la apertura de sesiones del Congreso, el Presidente consiguió adjudicar al Gobierno anterior casi todos los males de la Argentina actual. Si bien muchos de los problemas son realmente heredados, mantener ese escenario en el imaginario colectivo durante más de cien días es un logro político por sí mismo.
Cumpliendo casi todas sus promesas de campaña en tiempo récord, Macri levantó el cepo al dólar, eliminó las retenciones a las economías regionales, subió el mínimo no imponible de Ganancias, aumentó las asignaciones familiares, aceleró el acuerdo con los holdouts, dejó caer el acuerdo con Irán y profundizó las relaciones con Estados Unidos y Europa. En ese sentido, la visita de Barack Obama a la Argentina tiene un valor simbólico contundente, aunque aún se desconoce el impacto que esto tendrá sobre la economía doméstica. El cambio de expectativas que vive hoy la Argentina es uno de los capitales más poderosos con los que cuenta Macri para efectivizar todas las reformas que tiene en mente. Su desafío ahora es contener la protesta social, que podría incrementarse por el enfriamiento de la actividad.

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