Tras cumplir en pocos días algunas de las promesas que realizó en campaña, Mauricio Macri consiguió un logro políticamente invalorable apenas asumió la presidencia: generó expectativas favorables para su Gobierno pese a la complicada situación económica que amenaza con profundizar la protesta social en la Argentina.
El Presidente asumió un país con altos índices de pobreza, enormes problemas energéticos y una suba de precios cercana al treinta por ciento anual. Si bien es cierto que la Argentina heredada por Macri está en mejor estado que en otros traspasos presidenciales, el desafío del primer mandatario es mayúsculo de cara a lo que se viene. Al país le falta inversión, le sobra inflación y la inseguridad está en límites alarmantes para el común de la gente.
El líder de Cambiemos revirtió todos los pronósticos negativos que se le presentaron este año, y eso que fueron bastantes. Muchas encuestas lo daban tercero en enero pasado y casi todas las elecciones provinciales ratificaban a los oficialismos en el poder. Además, se vio envuelto en el escándalo de Fernando Niembro en medio de la campaña y estuvo cerca de perder la Ciudad de Buenos Aires a manos de Martín Lousteau.
Apoyado en una caída de la imagen de Cristina Kirchner, Macri nunca se dio por vencido y desde marzo alcanzó su objetivo más preciado: ser el principal opositor al Gobierno nacional, polarizando la elección con el kirchnerista Daniel Scioli y relegando a Sergio Massa al tercer puesto.
El 25 de octubre fue, sin lugar a dudas, el principio del fin del kirchnerismo. Ese día, además del triunfo de María Eugenia Vidal, Macri quedó inesperadamente a solo tres puntos de Scioli instalando un clima de cambio en el país que parecía tornarse irreversible. La frutilla del postre vino el 22 de noviembre, el día del balotaje: el exjefe de Gobierno porteño se convirtió en Presidente, aunque casi la mitad de la población se inclinó por la continuidad del kirchnerismo. Los cruces con Cristina fueron tan marcados que no terminaron en la segunda vuelta: todo el mundo fue testigo de un bochornoso traspaso de mando en el que Cristina eligió no hacerse presente. Desde el primer día, Macri busca ser la antítesis de la gestión anterior: recibió a los candidatos opositores, se reunió en pleno con todos los gobernadores y designó un Gabinete con fuerte presencia de Ceos de empresas.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora