Batacazo en la Argentina. Pese a todos los pronósticos, Mauricio Macri se transformó inesperadamente en el gran ganador de la elección presidencial que definirá al sucesor de Cristina. ¿Eso quiere decir que es el principal candidato a quedarse con el sillón de Rivadavia? Afirmar eso ahora sería de una irresponsabilidad supina, pero el resultado de anoche lo dejó muy bien posicionado de cara al balotaje del 22 de noviembre.
El líder del PRO no solo logró acrecentar en amplio margen sus votos de las PASO y ganar la gobernación bonaerense, dos objetivos centrales si los hay, sino que consiguió algo mucho más importante: quebró el mito de que el comicio ya estaba definido a favor de Daniel Scioli.
La sorpresiva victoria de María Eugenia Vidal en el mayor de los distritos de la Argentina representa el viento de cola más importante que pudo haber recibido Macri. Allí, Cambiemos derrotó al jefe de Gabinete de Cristina -de pésima imagen positiva- y demostró que un triunfo opositor en la categoría presidente no sorprenderá a nadie si se produce en menos de un mes en esa Provincia.
La enorme frialdad que se respiraba en el búnker del exmotonauta mostró con claridad hasta qué punto en el oficialismo reina por estas horas la decepción. El postulante del Frente para la Victoria retrocedió en sus apoyos comparados con los de agosto y, sobre todo, desechó buena parte de las expectativas favorables que se instalaron a su favor. Eso ocurrió pese a los enormes esfuerzos de diferenciación que Scioli había mostrado los últimos días en relación al gobierno de la Presidenta.
¿Quién creés que ganará el bal...
Los datos difundidos anoche plantean un fuerte interrogante sobre la real conformación del voto del mandatario bonaerense y su proyección hacia el balotaje. Scioli sacó más votos como kirchnerista puro que cuando buscó sacar los pies del plato anunciando una suba en el mínimo de Ganancias y difundiendo un eventual gabinete casi sin kirchnerismo puro. ¿Hubo parte del voto ultra K que castigó a Scioli por querer distanciarse de Cristina? A la luz de los resultados, parecería que algo de eso hubo.
El gobernador bonaerense sabe que buena parte de los votos que quedan en disputa son contrarios al Gobierno nacional, pero también está al tanto que debe intentar seducirlos sin perder los sufragios kirchneristas que lo llevaron al balotaje. Todo un desafío para un sciolismo que no ocultó el golpe sufrido anoche.
Las previsiones
"Scioli tiene 25 días para decir claramente que si gana gobernará él y no La Cámpora. Yo tengo medido que el 60 por ciento de los encuestados dice que si el mandatario llega al sillón de Rivadavia quien ejercerá el poder real será Cristina, y eso no lo favorece a Scioli", sostuvo pasada la medianoche a El Tribuno el encuestador Raúl Aragón. Según el analista, "Scioli debe reemplazar los gestos por palabras concretas que no den lugar a dudas sobre su real capacidad de conducción".
Pese a considerar que el exmotonauta sigue siendo el principal aspirante a ganar el balotaje, el encuestador Jorge Giacobbe destacó anoche a El Tribuno que "la victoria de Vidal en Buenos Aires representa un envión impredecible para Macri" en ese gran distrito que podría terminar definiendo la contienda en noviembre.
Salvo en territorio bonaerense, donde Scioli ganó por escaso margen, en todos los otros grandes centros urbanos perdió el oficialismo. Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Capital Federal se volcaron a manos del macrismo, preanunciando qué es lo que podría darse en esas provincias al jugarse el balotaje. El dato no es menor: entre esos cuatro distritos se concentran casi diez millones de votos.
El rol de Cristina
Con su frialdad y poco acompañamiento explícito, la Presidenta se ocupó durante toda la campaña de que Scioli estaba lejos de ser santo de su devoción. No son pocos los que opinan que, en la intimidad, Cristina preferiría un triunfo macrista que uno sciolista. ¿Cómo se explica semejante cosa? Básicamente porque un triunfo de Cambiemos la ubicaría inmediatamente como la jefa indiscutida de la oposición. Una victoria de Scioli no solo le quitaría esa aspiración, sino también la eventual jefatura del peronismo poscristinista.
Desde La Cámpora no perdieron ni un minuto en salir a culpar a Scioli por el mal resultado de anoche, buscando transformarlo en el padre de una virtual derrota que muchos le asignan a las políticas de la actual jefa de Estado.

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