En un clima que desde hace tiempo no se respiraba, rompiendo en algunos casos el protocolo, pero instalando ejes de su gestión, en sintonía con lo que quiere la gente: Mauricio Macri asumió ayer como presidente de la Argentina iniciando una nueva etapa para el país. Tras recibir la banda y el bastón presidencial, Mauricio Macri habló ayer desde el histórico balcón de la Casa Rosada y rompió una racha de 16 años en la que ningún mandatario lo hacía, así como también aprovechó para dar algunos de sus típicos pasos de baile al ritmo de Gilda. "Parece que fuera ayer cuando nos animamos a soñar que los argentinos merecíamos vivir mejor y hoy estamos acá a punto de empezar una etapa maravillosa en nuestro país. Como decía hace unos instantes en el Congreso, prometo siempre decirles la verdad, siempre ser sincero y mostrarles cuáles son los problemas para que trabajando juntos podamos resolverlos", sostuvo el flamante jefe de Estado mirando hacia la Plaza de Mayo. Acompañado por la vicepresidenta, Gabriela Michetti; su esposa, Juliana Awada, y su hija menor, Antonia, Macri mostró la banda y el bastón presidencial a la multitud que se había congregado frente a la Casa de Gobierno. "Necesito que todos los argentinos nos acompañen, que nos avisen, que nos alerten cuando nos equivoquemos y que participen, porque, como les digo una y otra vez, no somos infalibles, pero tenemos mucha vocación de hacer cosas todos los días para que ustedes vivan mejor", arengó. De esta manera, el líder del PRO retomó la tradición presidencial de salir al balcón el día de la asunción y hablarles a los presentes en la plaza, algo que había hecho por última vez Fernando De la Rúa en 1999.
El 25 de mayo de 2003, el por entonces presidente, Néstor Kirchner había salido a ese sector de la Casa Rosada, pero no había pronunciado ningún discurso: "No venimos a la plaza a ocupar un balcón porque tiene un dueño histórico. Ahí estuvo Perón y Evita, y hubo otros que lamentablemente lo quisieron ocupar", explicó tiempo después el Presidente para luego ser ovacionado por la multitud que lo seguía atentamente desde la Plaza de Mayo, en lo que se conoció como "Plaza del Sí". Fiel a su estilo, el exjefe de Gobierno porteño también bromeó con su típico baile: "Estoy complicado para bailar por la banda, pero cuando me la saque empieza la música", dijo. "Que baile, que baile", empezó a corear la gente, ante lo cual el Presidente respondió: "Le prometí a (la presidenta de Chile, Michelle) Bachelet bailar con ella, así que tendría que ir a buscarla". Sin embargo, en cuanto comenzó a sonar una cumbia de Gilda Macri le pidió a Awada que sostuviera el micrófono e hizo un par de pasos de la clásica coreografía que supo desplegar en los distintos búnkers en los que festejó sus triunfos electorales.
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