La mañana del jueves, cuando aún Mauricio Macri no había salido de su casa para asistir a la jura en el Congreso, uno de sus colaboradores más cercanos caminaba por primera vez los pasillos de la Casa Rosada. Buscaba con ansiedad el despacho presidencial y transportaba una caja con fotos, una computadora portátil y otros elementos personales de su jefe. Pero cuando cruzó el despacho que ahora ocupa Marcos Peña y quedó a dos metros del de Macri se detuvo de golpe: dos perros labradores deambulaban por el lugar, olfateaban debajo de la mesa, del escritorio, de los sillones. "Buscan explosivos. Pero tranquilo: es parte del protocolo", le dijeron los policías de la Federal. Los perros se fueron después de un buen rato y varios efectivos entraron a hacer una inspección electrónica para rastrear micrófonos. El operativo completo duró más de una hora. No hallaron nada raro. "Está todo limpio", dijo uno de los policías antes de irse.
Dicen que varios funcionarios de primera línea pidieron que lo mismo hicieran en sus oficinas. Macri no prestó atención a esos comentarios: "Yo dormí con los agentes de inteligencia debajo de mi cama muchos años", suele decir. "Yo dormí con los agentes de inteligencia debajo de mi cama muchos años", suele decir. En su círculo íntimo cuentan que no manifestó asombro por este tipo de escenas propias del poder durante las 72 horas que lleva en el nuevo despacho. Aunque hubo situaciones impensadas, irrisorias: cada vez que los funcionarios quisieron pedir café cortado, los mozos les fueron informando que se habían quedado sin leche en la Casa Rosada y que no dependía de ellos la autorización para reponerla.
El día después de la jura, Macri volvió en helicóptero de una recorrida por una obra en la ruta 8, a la altura de la localidad bonaerense de Parada de Robles. Llegó con los zapatos llenos de polvo y pidió tiempo para bañarse antes de cruzar a misa, en la Iglesia Catedral. Al abrir la ducha el Presidente constató que no había agua caliente. Se duchó con agua fría.
El baño tal vez profundizó su cansancio. En la ceremonia religiosa a la que asistió con Awada dio la sensación de que se le cerraban los ojos. De pronto, quienes no le sacaban la vista de encima observaron que comenzaba a ensayar movimientos extraños. "No te muevas, quedate quieto", le decía su mujer. "Si no me muevo me quedo dormido", contestaba él.
"No te muevas, quedate quieto", le decía su mujer. "Si no me muevo me quedo dormido", contestaba él.
Macri utiliza habitualmente los viajes en auto para dormitar. Imposible en estos días: su teléfono suena cada dos minutos. "No puedo creer, atiendo y de pronto me pasan una comunicación con Obama. Es una locura", se sorprende.
El ránking de llamados, sin embargo, no lo lideran los políticos, a pesar de que son muchos y de distintos lugares del mundo. La lista de hombres del futbol que habló o le envió mensajes es interminable: Mascherano, Ramón Díaz, Riquelme, el padre de Messi, Palermo, Barros Schellotto, Delgado. Macri les prometió un encuentro cuando su agenda tenga respiro. Riquelme le reclamó un asado.
En medio de los llamados y las primeras actividades, el Presidente tuvo una larga charla en su despacho con Alfonso Prat-Gay. "Contame le dijo: ¿Hasta qué día creés que la gente va a creerme?". Hablaban sobre la confianza en la conducción económica y la necesidad de dar certezas. "Contame le dijo: ¿Hasta qué día creés que la gente va a creerme?". Hablaban sobre la confianza en la conducción económica y la necesidad de dar certezas. El ministro estaba sentado sobre el escritorio; Macri en el sillón presidencial. Los dos se reían.
El mandatario se mostró muy afectuoso con sus ministros en los primeros días. A más de uno lo tomaba por la espalda y le daba un efusivo abrazo. "Gracias por el laburo de estos años", decía. En al menos tres encuentros los ojos se le llenaron de lágrimas. Lo mismo le ocurrió con sus amigos y familiares. Cuando llegó por primera vez a su despacho, después de recibir los atributos presidenciales en el Salón Blanco, lo esperaban para brindar pero él estaba como abstraído. La mayoría se sacaba fotos en el sillón que el día anterior había dejado Cristina. Valentina, la hija mayor de Awada, jugueteaba con la banda y el bastón presidencial. Antonia, la menor, estaba a upa de Federico Suárez, uno de sus funcionarios más cercanos en la Ciudad y que ahora trabaja para María Eugenia Vidal.
"¿Cuándo te vas para Olivos?", le preguntaban a Macri. "No sé, no nos vamos a apurar", contestaba. Fue Awada, el viernes, la primera en recorrer la Quinta Presidencial. Después de una primera exploración llegó a la conclusión de que necesita varias reformas. "¿Cuándo te vas para Olivos?", le preguntaban a Macri. "No sé, no nos vamos a apurar", contestaba. Fue Awada, el viernes, la primera en recorrer la Quinta Presidencial. Después de una primera exploración llegó a la conclusión de que necesita varias reformas.
Algunas estéticas, otras obligadas: la primera dama se sorprendió al ver manchas de humedad en algunas paredes. "Hay que modernizar la quinta", admiten en el entorno de Macri.
El Presidente salió a caminar por los jardines ayer, junto a Antonia, antes de recibir a losgobernadores. Una de las fotos que ilustra esta página es de ese momento. Antonia se había negado a ponerse la remera y Macri le consintió el capricho. Una fuente contó que Macri y su familia se irán a vivr a la residencia presidencial recién en febrero.
Los cambios en Olivos no serán ostentosos, prometen. No podrían desentonar con el pedido que el propio Presidente le viene haciendo a su Gabinete Los cambios en Olivos no serán ostentosos, prometen. No podrían desentonar con el pedido que el propio Presidente le viene haciendo a su Gabinete
: no quiere ministros posando en grandes casas ni a bordo de autos súper exclusivos. No será fácil en un plantel de ministros en el que más de uno se mueve en camionetas Audi Q7, valuadas en más de un millón y medio de pesos. Macri suele citar como ejemplo a Guillermo Dietrich, el ministro de Transporte, que anda para todos lados en bicicleta. El jueves Dietrich la utilizó para ir de la Rosada al Colón, para la noche de gala. Al llegar, uno de sus asesores le tuvo que pasar un pañuelo descartable para que se secara la transpiración.
Macri volverá a la Rosada el lunes a las 8. Por sugerencia de alguien que lo conoce a la perfección, las puertas y las ventanas de los despachos amanecerán abiertas de par en par. Al Presidente no le atraen los lugares oscurso.

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Sección Editorial

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guillermo jensen
guillermo jensen · Hace 11 meses

En sintesis una persona normal


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