Los argentinos viven estos días entre la incertidumbre y la esperanza económica. 284 días después de que Mauricio Macri asumiera la presidencia tras una histórica elección, la economía argentina -la tercera más grande de América Latina- está en fase de diagnóstico. Y algunos síntomas no son buenos: hay quejas de que los salarios no alcanzan, este año se prevé una recesión y el gobierno aplica un severo ajuste a las tarifas de los servicios que preocupa a los argentinos.

Lo que ha empeorado

La inflación. De acuerdo a diversas encuestas, la mayor preocupación de los argentinos es la inflación, que según cifras oficiales e independientes supera el 40% anual. Expertos atribuyen el aumento de la inflación a la devaluación del peso en un 40% tras el levantamiento del control de cambio, y al fuerte aumento de las tarifas del gas, agua, electricidad y transporte. Ambas medidas son defendidas por el gobierno como una manera de ajustar la balanza de pagos del gobierno y reducir el déficit fiscal, que -dice- es el mayor promotor de la inflación.
El desempleo del 9,3%. La cifra de agosto fue la primera que emitió el nuevo gobierno. Más allá del debate estadístico y político, que está presente en cada medición económica en Argentina, el incremento parece haber significado que medio millón de personas perdieron su trabajo. El aumento del desempleo fue atribuido, primero, al despido de más de 100.000 trabajadores públicos, que Macri justificó por la "sobrecontratación" durante el gobierno anterior. Y, segundo, a la recesión, que registró un 0,7% de contracción del PBI en el primer trimestre de 2016, según cifras oficiales. Esto se suma a que un 40% de los argentinos trabajan de manera informal.
La pobreza. Con una inflación desbordada y menos lugares de trabajo, era esperable que aumentara el número de argentinos que no pueden pagar sus cuentas. Eso fue lo que reportó el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que estimó un incremento de 5% de la pobreza en los tres primeros meses de este año. Con eso, casi el 35% de los argentinos se consideran pobres, una cifra que contrasta una de las principales promesas de campaña del Presidente: "pobreza 0".

Lo que ha mejorado

El déficit fiscal. Aunque la cifra prometida de 3,3% de déficit fiscal respecto al PIB en 2016 no se podrá lograr, el 4,2% que el gobierno proyectó esta semana para fin de año es menor que el 7% con que terminó el año pasado. Y eso puede significar que baje la inflación, que el gobierno espera reducir a 17% a fines de 2017.
Los créditos para las pymes. Muchos han recibido con buenos ojos la disposición de 137.000 millones de pesos (US$9.000 millones) para impulsar la creación y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, también conocidas como pymes. Las pymes, que según el gobierno son el "corazón de la economía argentina", generan el 70% del trabajo privado formal en el país, según cifras oficiales. Y esto sería una solución al desempleo y a la caída del salario real de los argentinos.
Las inversiones. A eso se pueden sumar las inversiones locales y extranjeras que parecen estar por llegar a Argentina. Según dijo Macri en el Foro de Inversión y Negocios de Argentina, se concretaron inversiones por US$40.000 millones. La mitad de eso, dijo el oficialismo, está en ejecución. El Gobierno atribuye esta oleada de inversiones a la confianza que genera este nuevo proceso en el ámbito internacional, donde Argentina fue noticia a comienzos de este año por la resolución del conflicto financiero con los llamados fondos buitre, una negociación que le dio al país la posibilidad de recibir préstamos del exterior después de 10 años. Con esos créditos el gobierno espera invertir en infraestructura, salud y educación. Y eso, dice Macri, devolvería a Argentina al "camino del progreso".

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Sección Editorial

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Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 2 meses

La inflación es un fenómeno monetario. No tiene un pepino que ver con el aumento de tarifas ni con el valor del tipo de cambio, aunque un sinceramiento de esos valores pueda impactar en el valor de una canasta de bienes. Pero ese impacto NO ES INFLACIÓN, porque impacta una sola vez y no tiene origen en la expansión monetaria. El redactor confunde los términos. Es la inflación la que impacta sobre el tipo de cambio y las tarifas, y no al revés. Y que el origen de la inflación es el déficit fiscal no es algo que sólo "dice" (sic) el gobierno, en este caso es la pura verdad. El gobierno falsifica moneda porque no le cierran los números. La gente se da cuenta que la plata es falsa, y sube los precios en consecuencia. No es una opinión y no es opinable. Puede ud entenderlo o no, pero de ninguna manera hay lugar para poner en tela de juicio la afirmación de que el déficit es la causa de la inflación. Claro que lo es, siempre lo fué y siempre lo será, en todo momento de la historia y en cualquier lugar del mundo. Y le desafía a que encuentre un solo experto - que no sea Kiciloff, por favor - que afirme la barbaridad que aquí se ha escrito: que el sinceramiento de tarifas y tipo de cambio provoque inflación. Más seriedad, señores de El Tribuno.


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