Casi dos millones de tuits y un rating por encima del 51.1 mostraron el extraordinario interés que despertó el primer debate entre candidatos presidenciales realizado en la Argentina.
Mauricio Macri (Cambiemos) y Daniel Scioli (Frente para la Victoria) protagonizaron un acto político que revela interés ciudadano por la cosa pública. Esta será la quinta elección en el año para la mayoría de los argentinos. Para los porteños, la sexta.
Otro dato esencial: aunque forzado por las circunstancias, Daniel Scioli aceptó un contrapunto que antes, cuando se sentía ganador, había rechazado. De todos modos, el abrazo de ambos al empezar y las muestras de cortesía al final fueron un indicio de un cambio de clima en el país. El debate fue más duro y picante de lo que se esperaba, pero ambos dejaron en evidencia que son adversarios, pero no enemigos. Después de mucho tiempo, fue posible observar una contraposición de ideas sin que los simpatizantes de uno y otro interrumpieran con aplausos obsecuentes o abucheos. Así también se notó otro clima.
Las encuestas, los sondeos y las conjeturas especularán sobre quién ganó anoche. El resultado se verá el domingo que viene, cuando pueda medirse cómo se repartieron los votos de Sergio Massa, Nicolás del Caño, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá.
Continuidad o cambio

Al cabo de un maratónico año electoral, es valioso recordar que, desde hace un año, los estudiosos del humor social advertían que, por la imagen de la presidenta Cristina Kirchner, las expectativas de futuro prevalecientes entre los ciudadanos y el balance de la propia vida que cada elector hace al momento de decidir, la elección final sería entre dos valores: continuidad o cambio. Pero advertían, también, que quien solo propusiera el cambio o se limitara a proponer la continuidad quedaría fuera de carrera. La clave era "continuidad con cambios".
Anoche, Scioli intentó mostrar a Macri como un hombre resuelto a destruir todo, es decir, a cambiar sin límites. En esa estrategia, él mismo quedó encerrado en la pura continuidad. No se animó a cuestionar a Cristina ni Aníbal Fernández, pero exigió a Macri que no se refiriera al gobierno que termina; sin embargo, él mismo rescató todos los latiguillos de campaña del oficialismo y exhibió al actual secretario Sergio Berni como su hombre para la seguridad.
Como lo hizo el PRO frente a la "campaña sucia", Macri le respondió con humor y lo comparó con "un panelista de 6,7,8".
En ese plano, el futuro de la Argentina quedó en la nebulosa. Scioli apostó a crear pavor a la pérdida de los subsidios a los servicios, al ajuste y la devaluación; Macri le respondió con los últimos cuatro años, de recesión y cepo cambiario. En ningún momento hubo posibilidad de que ambos dijeran, con precisión, qué piensan hacer con la economía, el dólar y las trabas a las exportaciones.
En una confrontación de esta naturaleza, lo gestual y las sensaciones que se generan son decisivos. Macri dejó la idea de que apuesta a un país moderno, productivo, con pleno empleo y pobreza cero. Scioli, en su afán de generar temor, insistió demasiado en los logros kirchneristas.
Ninguno logró formular un plan minucioso. Probablemente, al haber temarios y no preguntas puntuales, resultó más difícil evitar las disgresiones.
Un cambio de época
La dialéctica entre cambio y continuidad radicalizó riesgosamente a ambos contendientes, pero dejó en claro que el 10 de diciembre habrá un cambio de rumbo.
Scioli dedicó demasiado tiempo a amenazar con lo que hará Macri, atribuyéndole sin convicción un "ajuste" que pareció demasiado impreciso. Probablemente, el electorado que aún no resolvió su opción, especialmente quienes votaron a Massa y Stolbizer hubieran querido escuchar qué idea tiene con respecto a la cotización del dólar, las reservas del Banco Central, las relaciones con los países bolivarianos y temas gravísimos aún pendientes, como el vínculo con Irán y la muerte del fiscal Alberto Nisman. Macri lo insinuó, pero el debate transcurrió por carriles menos medulosos. El balance final del ciudadano, en definitiva, dependerá de la propia evaluación de la realidad y de las conclusiones que saque de las campañas electorales de ambos.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Shadowman Meanmachine
Shadowman Meanmachine · Hace 12 meses

Uuuuuh córtala ya Korolev en que nube de pedo vivis, la Sra. Se va con las alforjas llenas de la plata del pueblo laburante, jubilados etc

oscar alan
oscar alan · Hace 12 meses

Scioli quiere continuidad o sea quiere vivir en el pasado,porque el kirchnerismo de a poco va formando parte del pasado,que es tan malo como la realidad que nos esta dejando la gestion de la socia de Lazaro.

korolev Serguei
korolev Serguei · Hace 12 meses

veo q muchos se comen lo de clarin, no entiendes con continuidad de los proyectos limitar la importacion de ciertos productos que aqui se fabrican, asi no afecta a la industria nacional , derecho a la vida fertilizacion asistida, seguir teniendo nuestro recursos carburificos para el estado o sea argentina, apoyo a la tecnologia de nuestors cientificos q muchos regresaron, ARSAT 1 , unico pais de latinoamerica que lo fabrica tenemos cabeza, eso es pasado y futuroa para las generacioness, en que pensas vos??

oscar alan
oscar alan · Hace 12 meses

La campaña del miedo NO funciona,la realidad que deja este gobierno es lo que realmente da terror.

korolev Serguei
korolev Serguei · Hace 12 meses

No es miedo cualquier persona en su sano juicio se da cuenta que son dos modelos de pais distintos, de la inclusion y proteger la industria y nuestro recursos , como cualquier pais lo hace hasta EEUU su queres como ejemplo,el otro es privatizar vender todo, endeudarseee para que mas ??si ya estamos pagando la deudas usureras , pensa

el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 12 meses

Que el cambio no sea la marcha atrás!

el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 12 meses

Que el cambio no sea la marcha atrás!


Se está leyendo ahora