Macri vs. Cristina

Fernando de San Román

Macri vs. Cristina

La forma de ejercer el poder no obedece normalmente a caprichos de conducta, refleja más bien una concepción del poder que se ejerce.
Cristina asumía sus opiniones como verdad absoluta y en consecuencia sus decisiones eran inapelables. De esta concepción resultó el "vamos por todo", "doblar la apuesta" o las eternas vendettas con el campo o no imprimir billetes de mayor denominación, etcétera.
Macri es un ejecutivo por formación y pragmático por no estar atado a rigideces ideológicas, fatalmente no se siente obligado a defender como causa final sus decisiones, porque no las considera absolutas, en todo caso más convenientes, precisamente su accionar está signado por el acierto - error.
Postergar la efectivización de los jueces de la Corte Suprema para marzo, frenar el aumento de coparticipación para Ciudad de Buenos Aires, fueron pasos que en un caso la sociedad y en otro los gobernadores le hicieron saber su disconformidad, ante tal situación y téngase en claro que no renunció a su objetivos, corrigió convenientemente el procedimiento. Los jueces, a marzo, la coparticipación de CABA a la reunión para replantear la coparticipación con todas las provincias.
Macri impresiona en todo caso como capaz (Davos), atinado, flexible, moderno (baila), desestructurado (no usa corbata), pero no es la humildad un signo que exteriorice. En efecto, su gestión obedece a la necesidad de llegar a la meta que le impone su ejecutividad. Por eso busca caminos sin que sus emociones o el balance de poder lo empantanen. El Presidente como cualquier ser humano tendrá su cuota de orgullo, de soberbia y humildad y esto lo hace, en todo caso, más humano.
Precisamente los argentinos sabemos qué pasa cuando los sentimientos y los cálculos de poder rigen las decisiones del presidente porque lo hemos sufrido hasta la desesperación con Cristina Fernández.

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