Desde el jueves anterior, justo cuando comenzó a registrarse un notable descenso en la temperatura, con un viento permanente que hizo descender aún más la sensación térmica, largas filas de madres, algunas de ellas con niños pequeños en sus brazos, se instalaron en la vereda de la escuela Coronel Vicente de Uriburu de Tartagal, para conseguir un asiento para sus hijos, quienes tienen que ingresar a la salita de 4 años del nivel inicial en 2017.
El sacrificio de las madres -en su mayoría son mujeres las que hacen la fila- y el riesgo para la salud de ellas mismas y de sus hijos con quienes hasta hoy pasarán más de 72 horas a la intemperie, no hace más que dejar en evidencia que Tartagal necesita imperiosamente que se construyan escuelas, porque las existentes ya fueron ampliamente superadas por la demanda de matrícula.

La única opción

Cubiertas ellas y los cochecitos de sus bebés con colchas o camperas; otras con pequeñas carpitas que instalaron en la vereda para que sus niños de corta edad puedan dormir un poco más protegidos, pasaron las noches del jueves, del viernes, del sábado y la de anoche, estas mamás que solo necesitan que en el Jardín de Infantes de la escuela Coronel Vicente de Uriburu les aseguren un lugar para sus hijos.
El paso de las horas y el enorme sacrificio no hace más que caldear los ánimos por lo que ya anticiparon que hoy, si no logran un asiento, cortarán la calle y realizarán una sentada por tiempo indeterminado.
"Yo tengo una sola hija, por tanto no tiene hermanos en la escuela. Así que sí o sí tengo que hacer este sacrificio para que mi hija consiga un asiento en el jardín de infantes de esta escuela. El jueves a la tarde, cuando vine a instalarme, corrió el rumor de que el viernes nos iban a anotar, pero después nos dijeron que no, que tenemos que esperar hasta el lunes. Hace frío, es un riesgo, pero es la única manera que tengo de asegurarme que mi hijita pueda tener lugar para estudiar aquí", explicó Valeria, una mamá que se encuentra instalada desde el jueves anterior en la vereda de calle Sarmiento.

Unas madres organizadas

Las mismas señoras dispusieron hacer una fila a la izquierda y otra a la derecha de la puerta, para los turnos mañana y tarde de la escuela, respectivamente. Y repartieron números a los que van llegando para que no haya avivadas ni confusiones hasta hoy, cuando anotarán a sus hijos.

A pesar de todo festejaron en la calle

En la mañana de ayer, las mamás que se encuentran desde el jueves haciendo la fila para conseguir un lugar para sus hijos, les organizaron a los chiquitos un festejo del Día del Niño muy particular.
Mamis, algunos papás y los chiquitos celebraron en la vereda de la calle Sarmiento este particular día, todos con la esperanza de conseguir un lugar en cualquiera de las dos salitas de 4 años.
Romina es otra mamá jovencita, tiene otros nenes en la escuela y explicó: “Eso no es ninguna garantía; yo también estoy acá desde el jueves a la tarde y aquí dormimos, nos turnamos, nos damos maña para no dejar el lugar, porque no nos queda otra opción”.
Las mamás identificaron como directora del nivel inicial de la escuela Coronel Vicente de Uriburu a la docente Patricia Ávila.
“Una mamá que estaba con un bebé de meses le rogó a la mencionada Ávila que la anote porque ella no se podía quedar tantas noches como nosotras. A mí la directora me dijo que si hacía esta fila posiblemente lo anote. El problema es que él no tiene hermanitos en esta escuela”, relató Gabriela otra de las mamás entrevistadas por El Tribuno ayer.
‘Es muy difícil estar acá a la intemperie, con el frío y el viento, pero es la única manera. Yo estoy con mi bebé de 5 meses haciendo esta fila. Nadie de la escuela salió a darnos alguna esperanza ni explicación de si inscribirán el lunes”, expresó Jorgelina con su bebé en brazos mientras trataba de protegerse del viento frío de la mañana. Ella está con su bebé desde el viernes y cuando necesita higienizar al nene, su esposo se escapa un rato de su trabajo y la reemplaza hasta que ella vuelve a instalarse en la fila.


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