Si bien el pasado viernes los trabajadores del Conicet aceptaron en asamblea la propuesta del Gobierno de que los becarios afectados por el recorte en los cupos mantengan sus puestos en la estructura del organismo, al menos hasta diciembre de 2017, desde distintas provincias los investigadores repudiaron la decisión tomada en Buenos Aires de levantar la medida de fuerza.

Los científicos de Córdoba repudiaron de manera unánime el acuerdo alcanzado en la mesa de negociación entre representantes del Gobierno nacional y la comunidad científica en Buenos Aires.

Los investigadores rechazan el acuerdo argumentando que no satisface el reclamo legítimo de ingresar a la Carrera de Investigador Científico de aquellos postulantes que han sido recomendados; se sigue precarizando la situación laboral de los trabajadores del Conicet; constituye una medida más de recorte y desguace del sistema científico y tecnológico nacional y se fragmenta la lucha por la defensa del sistema científico-tecnológico.

La situación en Salta

Los investigadores salteños se plegaron a sus pares cordobeses y también cuestionaron el acuerdo alcanzado. Marissa Fabrezi, investigadora independiente del Conicet, dijo que lo que en Buenos Aires se vende como un triunfo quizá sea importante porque muchos de ese total de 500 investigadores que quedaba afuera van a tener continuidad hasta fines de 2017, pero es un sistema de beca, nada estable, que es lo que se pretendía.

"Hay desilusión porque se acordó algo obviando la opinión de los becarios del interior, y por otro lado es un acuerdo engañoso, porque de los 5 puntos que se acordaron, solo dos puntos son concretos", explicó Fabrezi.

Señaló, además, que algo similar ya pasó en el 2000, cuando se intentó desarmar el Conicet y transferirlo a las universidades y las casas de altos estudios se quejaron.

En Salta hay 220 personas que en los próximos cinco años van a intentar ingresar a la carrera de investigador.

Hay más 139 solicitudes que esperan respuesta para entrar en este proceso.

En este último año, se presentaron 31 solicitudes de ingreso a la carrera de investigador. Y solo fueron aceptadas, para ingresar, tres. Había, al menos, 7 u 8 personas recomendadas.

Fabrezi sostuvo finalmente que la consecuencia más directa de este conflicto es que la comunidad científica a nivel nacional ha agotado su paciencia con el Gobierno nacional. "Hay un voto de confianza que la comunidad había depositado en (el ministro Lino) Barañao que se ha gastado muchísimo", dijo.

El lunes podría desarrollarse una nueva asamblea en Salta, para evaluar cómo continuar con la protesta.

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