A la vera de la ruta nacional 68, entre La Florida y la curva de Sumalao, en La Merced, Reneé "Mamadera" Díaz (51) vende sus quesillos y quesos criollos artesanales.
Hace 18 años que se dedica de lleno a elaborar estos productos con recetas heredadas de sus abuelos, que según contó a El Tribuno, guarda celosamente bajo siete llaves.
"Es mi medio de vida. Hace 18 años que hago y vendo quesos y quesillos, sobre esta mesita que pongo en la banquina de la ruta 68. Con lo que gano mantengo a mi familia y hasta a mi cuñado", contó dibujando una sonrisa y en tono de broma este vecino de La Merced, un verdadero personaje del Valle de Lerma.
"Venderlos es lo de menos", asegura Mamadera Díaz, quien explicó que su jornada laboral comienza todos los días a las dos de la madrugada, cuando llega la leche. Ese es el punto de partida para que sus manos y utensilios hagan el resto. De la tarea participa su mujer, Gladys. También recibe ayuda de sus hijos Ricardo y José. Este último, del corazón, es quien se sienta por las tardes junto a la mesada con quesos a ensayar con su trompeta, ya que forma parte de la banda de música local, ofreciendo una pintoresca postal que llama la atención de cuanta gente transita por la ruta 68.
"La leche me la proveén los tambos de la zona. Uso unos 300 litros diarios. La labor es ardua, ya que empiezo todos los días a las dos de la mañana y termino más o menos a las 6 o 6.30. Después me tomo unos mates y ya salgo a la ruta a venderlos", contó el emprendedor mercedeño, sentado sobre la base de un viejo árbol debajo del cual expone sus productos.
Sus exquisiteces son conocidas en la región y no son pocos los automóviles que paran para llevar quesillo y quesos. Pero su fama no se circunscribe a los pueblos vecinos, sino que también llega hasta otras latitudes. Reneé contó que es habitual que lo visiten turistas de diversos puntos del país y de la región. "Aquí llegan muchos brasileños, uruguayos y bolivianos. Todos quieren probar los quesillos. También los porteños y gente del sur del país son habituales clientes", recordó Mamadera.
Cada quesillo pesa entre 160 y 170 g y cuestan $20 la pieza. En promedio, cada 50 litros de leche se elaboran 30 quesillos. Al respecto, Mamadera que quejó: "En el último mes subieron dos veces el precio de la leche. Sin embargo yo debo mantener los precios para poder vender. Esperemos que la cosa mejore. Valoro mi trabajo porque me permitió progresar. Comencé a vender en una bicicleta, después me compré una moto y ahora tengo una camioneta para transportar los quesos, porque también distribuyo en negocios de la zona".
Reneé sueña con que sus hijos mantengan la tradición familiar, basada en la antigua receta que los Díaz, en La Merced, se transmiten de generación en generación.

Un producto ícono de la gastronomía salteña
El quesillo es muy usado como postre acompañado con miel. La gastronomía salteña se compone de una combinación de culturas, tanto andinas como españolas e indígenas.
En este contexto, el quesillo es un producto propio de los valles de Lerma y Calchaquíes.
Su origen se remonta a la época de la conquista española, cuando se combinaron productos y costumbres europeas y recetas criollas tradicionales.
Se realiza en forma artesanal con leche de vaca o cabra a través de un proceso de elaboración conocido como filado o hilado, que le brinda al producto sus características particulares y distintivas.
No se madura, es un queso fresco que se envasa y se puede consumir inmediatamente. Tampoco posee corteza y se presenta en planchas elongadas y planas de entre 30 y 60 centímetros de largo y de 10 a 15 centímetros de ancho.
El quesillo es muy utilizado como postre acompañado con miel de caña o bien con dulce de cayote y nueces.
Sus días de futbolista
Reneé "Mamadera" Díaz antes de ser quesero era peón rural y un reconocido jugador de fútbol del glorioso Club Deportivo La Merced. Los fanáticos aún lo recuerdan como un delantero sagaz e implacable, que hacía temblar las redes de las vallas contrarias al ritmo de los numerosos cánticos que entonaban por aquellos tiempos las hinchadas que no dejaban de gritar: "Mamadera, Mamadera, Mamadera... Mamadera no aflojes. Si ganamos o perdemos igual nos vamos a festejar...".
Reneé "Mamadera" Díaz antes de ser quesero era peón rural y un reconocido jugador de fútbol del glorioso Club Deportivo La Merced. Los fanáticos aún lo recuerdan como un delantero sagaz e implacable, que hacía temblar las redes de las vallas contrarias al ritmo de los numerosos cánticos que entonaban por aquellos tiempos las hinchadas que no dejaban de gritar: "Mamadera, Mamadera, Mamadera... Mamadera no aflojes. Si ganamos o perdemos igual nos vamos a festejar...".

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Julio Baloteli
Julio Baloteli · Hace 10 meses

DANIEL DIAZ AHORA LOS ARTICULOS SE ESCRIBEN CON ESTRIBILLOS??? GROSERO ERROR DE REDACCION

Perez Jose Alberto
Perez Jose Alberto · Hace 10 meses

Che, muy linda la nota pero ¿¿ no hay un corrector o alguien que controle el texto de las notas, evitando que se repitan los comentarios como ocurre con los dos últimos párrafos?? eso demuestra poca seriedad o respeto a los lectores.


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