La hospedería de Manos Abiertas, que funciona en Córdoba 190, tiene como objetivo recuperar a las personas en situación de calle. La asistencia se brinda desde las 18.30 hasta las 8 de la mañana y solo recibe hombres mayores de edad hasta los 60 años. Hoy, el gran pedido a la sociedad salteña es la presencia de voluntarios.
Florencia Todres es parte de la administración de Manos Abiertas e informa que el aporte de los voluntarios sería de dos horas semanales para el acompañamiento de los los alojados temporales.
En la actualidad, la fundación ya cuenta con fondos propios que le permiten dar asistencia a casi 90 personas en forma anual.
Se cuenta, además, con donantes individuales, que fueron llegando gracias a las conexiones que tenían los voluntarios. "Hace 9 años, cuando todo esto empezó, el Arzobispado de Salta también aportaba 1.000 pesos por mes para ayudar en la compra de alimentos. Desde hace un año y medio, como la fundación ya cuenta con una sustentabilidad económica, resolvimos aliviar al Arzobispado de este compromiso", dijo Todres, miembro de la gestión administrativa.
Hoy también se cuenta con el aporte de los bolsones alimentarios de la Cooperadora Asistencial y el espacio físico está cedido por del Arzobispado.
Ante el Gobierno provincial se gestionó un subsidio para el pago de sueldos del personal, que está integrado por 10 colaboradores.
Las carencias de la fundación, a la hora de cubrir la alimentación de los asistentes al hospedaje, siempre se presentan en la provisión de frutas, verduras y carnes.
Manos Abiertas es una organización nacional que cuenta con cinco hospederías en el país, dos de la cuales se ubican en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Jujuy y Salta.
Llegar desde la calle
Las personas en situación de calle están en esa situación por varias razones: problemas con la familia, pérdida de trabajo o algún tipo de adicción.
También existen los casos de personas que están en situación de calle en forma temporal. Son personas que llegan desde el interior de la provincia por un trabajo que no se concretó o acompañando a algún pariente enfermo.
Muchas de las personas que llegan a la fundación son derivados del hospital San Bernardo, Oñativia, Materno Infantil y Papa Francisco.
Adquirir hábitos de convivencia
Los que vienen solos del interior son anoticiados de la existencia de la fundación Manos Abiertas a través de la Policía o por el comentario de otra persona que también vive en la calle. Otro grupo de alojados en el hospedaje también llega a través de Cáritas, algunas vicarías e iglesias de la ciudad.
Y por último, las personas que están cumpliendo condena con libertada condicional y no tienen vínculos familiares también recurren a este lugar.
La jornada en el hospedaje incluye el acceso a los elementos necesarios para la higiene personal, un cambio de ropa, alimentación y actividades recreativas a cargo de los voluntarios.
Entre las actividades propuestas está la incorporación de hábitos que hacen a la convivencia.
Reinserción laboral
"Todos saben hacer algo, y la idea es potenciar esos saberes para que puedan reinsertarse en la sociedad a través de un trabajo", detalló Silvia Ferro, asistente social.
La especialista destacó que si bien muchos logran volver a hacerse cargo de sus personas, los trabajos que consiguen son precarizados en la mayoría de los casos. "Son muy pocos los que hemos podido sumar al comercio o a una empresa de transporte o de servicios", agregó.
Los interesados en comunicarse con Manos Abiertas pueden llamar al 4329083, de 9 a 13, o acercarse a Caseros 752.
Una vez que los voluntarios se contactan, se coordina una visita a la fundación y se hace una entrevista personal.

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