"Se ponen nerviosos. Insultan. Hacen campañas desde cuentas truchas. Amenazan. Pensé que eran diferentes", le adjudican que dijo Marcelo Tinelli en su sitio de Twitter.
El conductor explosivo, mediático, que maneja las cámaras -de manera única- con su sonrisa cómplice, despojada de prejuicios, sintió el impacto, pero, sin quererlo, mostró su lado más débil. "Debió esperar más de diez segundos para responder", de otra manera la respuesta aparece forzada,
El conductor se había referido irónicamente al "cansancio" de Mauricio Macri, motivo por el cual el Presidente había manifestado que no asistiría al desfile de bandas militares en el marco de los festejos del Bicentenario. También se había expresado en el mismo tono en contra de los aumentos en las tarifas de gas y el pedido del Gobierno nacional de ahorrar energía.
Marcelo es un experimentado conocedor de los códigos que utiliza un medio, que el mismo ayudó a fomentar. Irónico serial, mediático cien por cien, se resiste a que los tiempos cambiaron, que la gente, inclusive mucho de sus seguidores, prefieren navegar mares tranquilos, desprovistos de agresiones. Al menos en la Argentina, hoy la sana convivencia es el común denominador, teniendo en cuenta que veníamos de años de enfrentamientos.
Él, que ridiculizó a Fernando de la Rúa, cuando era presidente, que se ríe de las cosas que más le duelen a los argentinos, que toma en "joda" el convento, que se burla de las monjas, del robo descarado en perjuicios de los argentinos; además de someter al escarnio público a otro presidente, Mauricio Macri, debería empezar a acostumbrarse que en este escenario de cabotaje algo cambió. La gente empezó a valorar los principios de manera diferente; es más lo revalorizó y allí, sus antecedentes no lo favorecen. En estos tiempos, el dólar no es el mismo, las tarifas de gas y luz, tampoco; el "changuito" cumple a rajatabla la dieta del doctor Máximo Ravenna y está cada vez más famélico. En ese escenario de privaciones, hasta el rating cambió. Allí está el problema de Marcelo Tinelli, porque los esplendorosos 34% promedio al comienzo de año, bajaron estrepitosamente, entraron en una peligrosa curva descendente. Hoy, orilla apenas el 13 por ciento y para un hombre de negocios ya nada es igual que antes.
En lo que respecta a los tuits y las críticas que aumentan, sus asesores deberían susurrarle al oído que apenas: "Es una broma para Tinelli".

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora