Cuenta con una gran experiencia en orientación vocacional que inició con el pionero de la psicología en Salta, Oscar Oñativia, en la década de los sesenta. Si bien se jubiló hace un año, sigue como docente en la Universidad Católica. La psicóloga María del Valle Gambetta conversó con El Tribuno sobre algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir una carrera adecuada.
"El grave problema de las dos universidades salteñas es el fracaso de alumnos por la falta de comprensión lectora", expresó.
¿En la actualidad, los estudiantes eligen carreras por vocación, porque es la única alternativa que tienen o porque no saben elegir?
Cuando uno pregunta ¿por qué elegiste esta carrera?, por lo general contestan "por la salida laboral rápida". En la orientación que realizamos les mostramos a los chicos las carreras del lugar donde viven con las incumbencias y las materias que tienen que ver con esa carrera que ellos pueden elegir. Entonces ellos dicen: A mí me cuesta física, pero a lo mejor matemática no. En la conversación están dispuestos a hacerlo, pero después se dan cuenta de que no andan bien en la temática. El grave problema de las dos universidades salteñas es el fracaso de alumnos por la falta de comprensión lectora.
Hay quienes opinan que todo lo que se empieza se termina...¿esto es así?
Hay mucho temor del joven en decirle a un padre: esto que elegí no me gusta, porque él lo siente como fracaso pero más lo sienten los padres; entonces, los papás tienen que darse cuenta de que en buena hora la persona se dio cuenta de que esa no es su vocación y pueda elegir nuevamente. En la actualidad se ve mucho la reorientación vocacional. Hay que apostar a que ese alumno que ingresa nuevamente esté sostenido por la credibilidad de los padres.
Si uno habla bien con ellos, comprenden. La reorientación se puso de moda pero no solamente para los adolescentes y jóvenes, sino para la gente adulta que ingresa a la universidad. También para los jubilados que buscan capacitación en algo útil en lo poco que les queda de vida.

¿Qué pasa cuando un estudiante descubre que la carrera que está cursando ya no le gusta?
Si hago una carrera que me gusta a medias tengo la posibilidad de especializarme dentro de lo que he elegido en un área que me guste. Es la salida que ahora tenemos porque estamos en la sociedad del conocimiento, hay que aprovechar las especialidades que surgen y que hacen que la vida sea más placentera para aquel que no está a lo mejor demasiado conforme con lo que eligió. Además, tengo aptitudes, cosas que antes no se tenían en cuenta, que pueden llevarme a elegir algo parecido de lo que yo quiero.

¿En qué cambio la orientación vocacional?
Las orientaciones vocacionales de antes no tienen nada que ver con las del siglo XXI, la diferencia es que cuando nosotros orientábamos a los chicos secundarios se presentaban las carreras, en qué consistían, se los invitaba a visitar la universidad y al que quería se le hacía el test vocacional. Pero en este momento la mirada es distinta, el panorama de elección de carreras es grande, el campo es muy amplio.
Hay que tener en cuenta además que antes tenía mucha relación con la elección de la carrera la familia. Había como un mandato familiar, entonces, los hijos de médicos estudiaban Medicina; los de abogados, Derecho y así. Hoy en día para empezar hablamos de un proyecto de vida; nosotros y, sobre todo, los jóvenes tienen que tener uno: qué es lo que quieren ser y qué es lo que quieren hacer.
"Antes tenía mucha relación con la elección de la carrera universitaria la familia". "El test es importante para decir si hay una inmadurez emocional". "El chico tiene el proyecto de vida, pero confunde el ser con el hacer".
¿Y los chicos tienen ese proyecto de vida?
El chico tiene el proyecto de vida, pero confunde el ser con el hacer, entonces hay que separar bien. Ahora el trabajo también se complicó un poco porque antes las personas cuando tenían que elegir una carrera lo hacían para toda la vida. Por ejemplo, la Medicina no estaba tan diversificada como ahora, al igual que el Derecho, la Psicología, la Ingeniería, etcétera. Hay una amplia gama de carreras y especialidades para hacer y el joven que empieza a desprenderse del secundario lo hace con dolor porque empieza para él una nueva vida de responsabilidad y, al mismo tiempo, se despide de la adolescencia. Inicia la tarea de la universidad, donde tiene que manejar sus tiempos, que ya no son los mismos de la escuela. Todo lo pone al alumno frente a la decisión de qué va a hacer.

¿Qué les recomienda a los jóvenes a la hora de elegir una carrera?
Que se acerquen a la universidad donde quieren ingresar. Hay manuales con las carreras de todo el país y sus incumbencias, o también pueden ir a centros privados para que les den una mano. El orientar significa que vamos a colaborar en la elección de un proyecto, que descubra la persona cuál es el proyecto que quiere para su vida. Es muy importante.
¿El test de vocación es fiable?
El test es una de las herramientas con las que cuenta el orientador, son fiables y tienen validez, pero también son importantes las entrevistas. Ahí salen las situaciones familiares, algunas veces los chicos no saben bien dónde trabajan sus papás, qué es lo que hacen.
Por otra parte, el test es importante para decir por ejemplo si hay una inmadurez emocional en la persona, ya que en este caso el orientador deberá hacer la derivación correspondiente. Si no tengo la madurez emocional quiere decir que no me conozco a mí mismo y no puedo actuar con los demás, no tengo empatía. Todas esas cosas hacen que su proyecto de vida se vea un poco afectado. La orientación es un proceso de decisión que implica a que campo determinado se va a introducir.

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