Salta figura entre las provincias con mayor cantidad de muertes por accidentes de tránsito. Según la Asociación Civil Luchemos por la Vida, durante 2015 en la provincia fallecieron 346 personas, cifra que ubicó en el quinto puesto a Salta. Solo fue superada por Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Misiones.
Para contrarrestar esta compleja realidad, desde el Ministerio de Transporte de la Nación lanzaron un programa llamado ConcientizArte que surgió con la intención de acercarse a los jóvenes y generar conciencia vial de una manera distinta, a través del arte. Para realizar esta tarea fue elegida la artista plástica bahiense María de los Milagros Baylac, quien ya coordinó las dos primeras actividades que se realizaron el viernes 15 en la plaza de Gendarmería Nacional del barrio El Arenal, en Jujuy, y el domingo 17 en la plaza Crucero Ara General Belgrano, del barrio Ciudad del Milagro, en Salta.
Durante su visita a la provincia, María de los Milagros Baylac dialogó con El Tribuno y explicó que el programa tiene "concepto integrador" porque une el arte con la concientización. Esta licenciada en Relaciones Internacionales, un día se cansó del trabajo de oficina y se animó a dejar su puesto en la Cancillería argentina para dedicarse a lo que realmente la apasiona, el arte. A los 27 años se propuso hacer un cambio y buscar su felicidad. "Mis padres no me apoyaban, porque querían que siguiera la carrera de diplomacia y de embajadora. Finalmente este año, mi mamá me dijo: "Al final sos embajadora del arte'' y fue algo que me emocionó", contó la artista plástica.
¿Qué la trae a Salta?
Esta es la tercera vez que visito Salta y vengo porque me convocó el Ministerio de Transporte, la Agencia de Seguridad Vial y la Gobernación de la provincia de Salta para que realice un programa de concientización a través de intervenciones artísticas para enseñar sobre seguridad vial.
¿Cómo se realiza ese abordaje integral, hablar de seguridad vial pero desde el arte?
Es un nuevo plan que se llama Movilidad Segura, es importante el concepto porque es integrador. Para hacer este trabajo no hay un plan de antemano, sino que se llega a la plaza, se ve el lugar, qué lo rodea, las necesidades técnicas de esa plaza y se pinta. Durante muchos años la seguridad vial se concentró en la muerte, o sea, en como salvar vidas pero a través del miedo, de asustar. Ese eje cambió y ahora se valora la vida. Te tenés que poner cinturón de seguridad, tenés que usar casco, no tenés que manejar si tomás alcohol, pero no por miedo, sino porque la vida está bueno vivirla.
Se piden cosas obvias pero que cuestan que se pongan en práctica...
Claro, porque vivimos a las corridas y no disfrutamos del paseo. Es como llegar rápido por solo hecho de llegar y ese minuto hace que tengas un accidente. Uno va tan rápido que no está percibiendo lo que le rodea y no se hace cargo, no hace su parte y las posibilidades de accidentes son mayores. La verdad, hay que cambiar el foco de la vida.
¿Cómo une la seguridad vial con el arte?
De la seguridad vial, las señales de tránsito, las rutas, los caminos pasamos a la plaza como un lugar de educación, como un lugar de aprendizaje y al mismo tiempo tratamos de ponerla linda, de revalorizarla, hacerle una mejora. Entonces, tenés a la seguridad vial que te va enseñando, dejando folletos, capacitando y al mismo tiempo, la población participa para transformar la plaza y que quede un legado. Entonces, te concientizás en seguridad vial, pero al mismo tiempo el arte te transformó, te cambió y te coloreó la plaza. Estoy convencida de que el color te hace bien, que te da felicidad y a veces no nos damos cuenta del lugar que tenemos. La idea es concientización.
Estuvo en Jujuy y Salta el fin de semana. ¿Qué le dejó el contacto con la gente?
Lo que me deja es la gran solidaridad que tenemos como pueblo, el contagio positivo. En esta campaña no se le daba nada a la gente por venir a ayudar. La gente pasaba para informarse y preguntaba en qué puedo ayudar. Hubo unos chicos que se quedaron cuatro horas pintando y no había ningún incentivo más que querer ser parte. En mi caso, es sentir que el cambio es posible, cambiar la realidad en un día.
Esta movida empezó ahora...
Así es, es la primera vez que se hace, los primeros dos lugares fueron Salta y Jujuy. Es un plan federal, después me voy a Tucumán y Santiago del Estero.
¿Cuándo la contactaron desde Nación para hacer este trabajo, qué fue lo primero que se le cruzó por la cabeza?
En realidad fue una sorpresa cuando me llamaron, pero después me puse a reflexionar de que en la vida todo es una sumatoria. A los 18 años, el último día del colegio, tuve un accidente en auto que casi me muero. En realidad, uno de los chicos estaba alcoholizado y ninguno de los cuatro integrantes le dijo vos no podés manejar, no estás apto. Nos subimos al auto, tomó velocidad y nadie le dijo bajá la velocidad. El chico siguió creyéndose el líder de la manada y nada, quiso pasar a otro auto en una curva y empezamos a dar vueltas. Terminamos contra un poste de luz y yo en terapia intensiva, realmente casi me muero. El accidente nos tomó desprevenidos y sin cinturón de seguridad. Realmente es un segundo.
Un segundo que puede costar la vida...
Es un segundo de no decirle al otro frená porque me da miedo, no estás apto para manejar, no me importa perder un segundo, no me importa llegar más tarde, pero no quiero ir a esa velocidad. Después de un accidente nada es igual, no te lo olvidás nunca más. Yo no me subo a un auto de alguien que está alcoholizado y hay un montón de medidas de seguridad que uno toma naturales porque lo vivió. Sabe que es un segundo, no es que está preparado. Entonces cuando me llamaron realmente fue una charla conjunta con el Ministerio de Transporte de la Nación para ver cómo podíamos hacer para involucrar a la gente, pero para tomar conciencia de que es un segundo y perdés la vida.
En el acto participaron familiares de víctimas de accidentes de tránsito...
En esta parte de concientizar con arte, también se le hace un homenaje a las víctimas, que se llama estrellas amarillas. Justamente, donde fue el siniestro se pone una estrella en homenaje a esa persona. Ahora le dimos un lugar en la plaza, como un homenaje a estas pérdidas. Realmente es un dolor que no se borra nunca. Por eso está bueno, darse cuenta de que hay que prevenir. La campaña de seguridad vial tiene que ver con la prevención de salvar vidas porque se pierde y no se vuelve atrás. Es un movimiento muy grande el de estrellas amarillas y se desconoce. La idea, con todo esto de las plazas es también darles un lugar a ellos para que puedan vivir su dolor a su manera pero que sientan que están abrazados.
En Salta lamentablemente hay muchas estrellas amarillas...
Sí, lo sé. Me parece que se toma mucho alcohol, que es el mayor problema, por eso la idea fue focalizar en la vida.
¿Cómo definirías tu trabajo?
Yo soy artista plástica y creo que todos somos artistas de nuestra propia vida. Estoy convencida de la posibilidad de crear y ser creativos por eso doy talleres en Buenos Aires, además de viajar un montón. Estoy comprometida con la seguridad vial, soy la embajadora de este proyecto que se llama ConcientizArte y la verdad es que tengo muchas ganas de ir por todas las provincias de mi país para revalorizarlas y llenarlas de color. Creo que eso es alegría, los seres humanos venimos a ser felices y nos olvidamos de eso. Venimos a compartir experiencias y esto es una experiencia inolvidable. La idea es integradora y hay una revalorización del espacio público.
¿Por qué piensa que a la gente no le importa la seguridad vial?
Porque piensa que no le va a pasar. Porque en realidad uno cree que si maneja bien no te toca, pero en la vida siempre hay accidentes. Yo lo viví y no estaba en mi auto, sino en el de otra amiga. Uno cree que nunca le va a pasar nada pero uno nunca sabe cuándo se va a morir. La vida es impredecible y a todos nos va a tocar. Hay que tener respeto por el otro, hacer las cosas bien por uno. Si hacemos las cosas bien la posibilidad de un incidente vial es menor. Si vos te ponés el cinturón de seguridad, usás casco, no tomás alcohol cuando manejás realmente estás previniendo. Sabés que estás haciendo las cosas bien. Tenés la posibilidad de hacer tu cambio en tu lugar, lo tomás o lo dejás. Y esa es la responsabilidad en la vida. Las posibilidades y las decisiones son las que marcan la diferencia. Tenés la posibilidad de ir más despacio, tenés la posibilidad de cuidarte o de prevenir un accidente. Hacelo, hacé tu parte.

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