Mariano Moreno, niño

Rodolfo Ceballos

Mariano Moreno, niño

El Día del Periodista, todos los 7 de junio de cada año, es una jornada emblemática. Muchos sentimientos se recuerdan, pero fundamentalmente la presencia histórica de Mariano Moreno (1778-1811) que, entre otras acciones, decretó la libertad de prensa y dirigió en el primer órgano informativo del país, La Gaceta, creado por la Primera Junta.
Moreno también ha sido un niño de la era moderna, aquella de las ideas de la Ilustración y el apego a las libertades individuales. En su tierra natal, en Buenos Aires, pasó su infancia con una férrea educación religiosa, en la obediencia al padre, a la madre y al maestro de colegio.
La infancia en el Río de la Plata respondía a los valores del siglo XVIII. Graham Greene tuvo razón cuando pensó que "hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro". El niño Moreno abrió la puerta al liderazgo político y libertario acatando los paradigmas que sujetaban a los políticos de entonces, la solidaridad y la igualdad.
Era el deseo del discurso moderno y disciplinador, de la Revolución Francesa, antimonárquico y subsidiario de la educación como progreso individual y de la libertad mercantil, creación de riqueza entre América y Europa.
El niño Moreno estaba sometido a la voluntad de su padre, Manuel Moreno y Argumosa, español que llegó a Buenos Aires para hacerse la América y se casó con Ana María Valle, porteña inserta en la alta burguesía del Virreynato de la Plata. Mariano tuvo trece hermanos. Sin esa familia, el abogado, periodista y político Moreno, no hubiera sido un revolucionario en el siglo XIX.
Como todo hijo de su propio tiempo histórico, él no pudo "pensar en ninguna necesidad de la infancia tan fuerte como la necesidad de protección de un padre". Eso lo dijo Sigmund Freud para la infancia del siglo XIX, sin conocer a Moreno.

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