Marlene Herrera tenía 24 años y era mamá de una nena de 9 meses. Nació y se crió en la comunidad Piquirenda, en el municipio de Aguaray.
El padre de su hija era un sargento de la Policía de la Provincia oriundo de Salta capital que prestaba servicios en Tartagal.
Además de ser su pareja, fue el verdugo que acabó con su vida. La joven falleció el martes pasado como consecuencia de una violencia de género que parece no tener fin.
El domingo pasado, a las 7 de la tarde, la joven, que dos años atrás había egresado como agente de policía, llegó desde su trabajo y se puso a lavar ropa.
Marlene prestaba servicios en el destacamento Alto Verde, en Salvador Mazza. Había ingresado al mediodía y al salir se dirigió a su domicilio para estar con su beba.
No pasaron 15 minutos de su arribo a la comunidad Piquirenda cuando llegó su pareja, el sargento de la Policía de la Provincia Pablo Cardozo, un hombre 20 años mayor que ella que prestaba servicios en el 911 de Tartagal, en la División de Protección Ciudadana.
Apenas ingresó a la vivienda comenzó una discusión más de la que solían tener hacía tiempo, prácticamente desde que comenzaron la relación; aunque más bien era un monólogo de agravios y de insultos por parte de él a los que ella solía no responder.
Celos e insultos
"Él le decía siempre que ella lo engañaba y que la nena no era hija de él. Mi sobrina no le respondía una palabra, siempre se quedaba callada y lo escuchaba sin decir nada", recordó Carmen, una tía de la chica, a la que vio nacer y crecer porque toda la familia ocupa prácticamente el mismo predio rural en Piquirenda.
Como es propio de estas comunidades, cuando los hijos se casan van construyendo nuevas viviendas pero siempre en el mismo predio, que tiene cientos de metros de extensión porque son posesiones que las familias ocupan desde hace décadas.
Son pocos los hijos que se quedan a vivir en las comunidades rurales, más aún si consiguen un trabajo estable, pero Marlene fue la excepción, porque allí viven sus padres y sus tíos, como Carmen.
El cobarde ataque
Marlene, según recordó su tía, siguió lavando la ropa, pero como no respondía a los insultos, el marido la tomó de los pelos, la llevó hacia un costado del lavadero y ya sobre los arbustos que rodean la vivienda le dio un terrible cabezazo en el rostro.
El testimonio TÍA DE MARLENE HERRERA "Hacía dos años que mi sobrina Marlene mantenía una relación sentimental con quien era su actual pareja y el papá de su hija. Siempre fue una relación con violencia".
Marlene, luego de recibir la primera agresión de su marido, cayó al piso de tierra y en ese momento Cardozo sacó su arma reglamentaria. Cuando la chica trató de incorporarse, le disparó directamente a la cabeza.
Desesperación de la familia
Los familiares de la joven, que reside en una vivienda que colinda con la casa de sus tíos y primos, llamaron desesperados al hospital. Su estado era crítico, por lo que apenas logró ser estabilizada fue derivada a la ciudad de Salta en el avión sanitario.
Solo un milagro, que nunca llegó, le hubiera salvado la vida esta joven, que permaneció dos días con muerte cerebral, luego de que su marido le disparara en el rostro con un revólver 38.
"Nosotros salimos a auxiliarla mientras él se escapaba. Estaba toda ensangrentada. Era un hombre violento y vivía con carpeta médica, con licencia por enfermedad", explicó la tía de Marlene, que dejó en claro la inestabilidad de Cardozo también en el ámbito laboral.
No obstante esto, las autoridades de la Policía jamás le exigieron un estudio psiquiátrico, imprescindible para los hombres o mujeres que portan un arma de fuego al ser integrantes de una fuerza de seguridad.
Tampoco indagaron sobre el porqué de su conducta violenta con su esposa, que era una mujer conocida y querida por sus compañeros.
Dos años de violencia
La tía de Marlene recordó que apenas egresó de la Policía después de hacer el curso de agente la chica comenzó su relación con el sargento ayudante Pablo Cardozo, quien era 20 años mayor que ella y oriundo de la capital de la provincia.
Cardozo primero estuvo en la capital, luego prestó servicios en Orán y finalmente en el servicio de emergencias 911 en Tartagal.
"No estaban separados como se comentó, pero él siempre le reprochaba que ella lo había engañado y que la nena no era de él. Tampoco estaba borracho como se dijo, estaba lúcido y pasó directamente al lavadero, donde la atacó", recordó la mujer.
A Marlene la criaron su madre y su padrastro, un hombre que, según recordó su tía, "siempre la quiso mucho. Ellos (la joven y el sargento) vivían juntos desde hace dos años en Piquirenda. Él siempre fue violento. A veces discutían y él le daba cachetadas, pero ella nunca le respondía. Era una chica muy callada, muy tímida y nunca comentó nada respecto de su marido", recordó Carmen.
La fuga
Luego del ataque a su pareja Cardozo se fugó en su motocicleta y se dirigió a Tartagal. Dejó abandonado el rodado en una calle y se fue a Salvador Mazza. Al parecer tenía intenciones de fugarse hacia territorio boliviano.
Estaba muy cerca de cruzar la frontera, de la que lo separaban menos de 700 metros. Pero su inestabilidad emocional pudo más y detrás del destacamento que la Policía Federal tiene en Salvador Mazza, cerca de las vías del ferrocarril, con la misma arma con la que hirió mortalmente a su mujer, sentado en el suelo, se disparó en el lado izquierdo del pecho, prácticamente sobre el corazón.
La hija de Marlene no volverá a ver nunca más a su mamá. Quedó al cuidado de sus abuelos maternos y toda la familia está practicamente sin consuelo ante el arrebato injustificado de un hombre violento contra una joven madre.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 10 meses

Y esta basura es la que nos cuidan?Qué triste noticia!Esto ocurre porque con tal de cumplir los "compromisos"políticos,incorporan a cualquier lacra.Por lo visto,en Salta,no veremos "el cambio".

juan carlos lopez
juan carlos lopez · Hace 11 meses

Es una pena la muerte violenta que tubo esta joven, mas sumado que una bb quedo sin su madre, Lamentablemente con este caso queda expuesto que no hay un control psiquiatrico en el personal policial, y este no es el primer caso de un policia de gatillo facil, en el año pasado fueron muchos los casos de este modo de actuar por parte de los policias, deben cargar con muchos problemas personales y terminan en la mayoria de los casos con violencia o muertes, desquitandoce con personas que nada les hicieron o como en este caso con sus parejas, Deberia la plana mayor comenzar a depurar la fuerza, hasta inclusibe ellos mismos dar el ejemplo tomando la iniciativa, pero hacerlo sin la intervencion de los medicos policiales, porque seria lo mismo que nada


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