De la neblina empezaron a salir los voluntarios. Ayer Orán vivió un amanecer diferente. Decenas de personas se juntaron en la Municipalidad, se organizaron y salieron a dos sitios de la ciudad.
Ayer, en ese municipio donde se desbordó el brote de dengue, se concretó un tardío y masivo operativo de descacharrado. Más de 1.500 personas, entre descacharradores, agentes sanitarios, trabajadores municipales, policías, gendarmes, fumigadores, planilleros y vecinos recorrieron la ciudad para recolectar chatarra. La campaña se concretó después de que se diagnosticaran oficialmente más de 830 casos de dengue y tras, al menos, seis muertes vinculadas con esa patología.
Hubo dos puntos de concentración: el barrio 20 de Febrero, entre las esquinas Esquiú y Paraguay, y el edificio del Sistema de Emergencias 911. Antes, otro grupo se congregó en la Municipalidad y se dirigió a esos sitios.
Carlos Francisco Pericón, como todos los días, se levantó a las seis de la mañana. Lleva 23 años como chofer de la Intendencia. En la plaza del barrio 20 de Febrero se preparaba para salir a conducir uno de los más de 80 vehículos dispuestos para trasladar los desperdicios.
Es la primera vez que Carlos vio en Orán un operativo de tal magnitud. "Me alegra que se haga porque es para cuidarnos entre todos", remarcó. El Tribuno acompañó esta campaña colectiva de Orán con una cobertura especial, con galerías de fotos y videos que se pueden ver en la página web de este medio.


Los frentistas dejaron cúmulos de hierros, lavarropas, cocinas y heladeras deterioradas, restos de bicicletas, tachos, cajones y otros elementos que ya no usaban.
Una camioneta con un altavoz advertía que faltaban minutos para arrancar el recorrido. Un grupo de policías y otro de gendarmes se alistaban. La gente se agolpaba para recibir un repelente que los protegiera de una picadura.
A las 8.30 el sacerdote Gabriel Acebedo bendijo los guantes que después se repartieron entre los operadores. Luego tomó la palabra el intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, y agradeció la masiva participación.
Con el correr de las horas los camiones cargaban y enfilaban hacia el basural. Tras descargar volvían nuevamente a las zonas asignadas. El operativo se extendió hasta después de las 17.
La chatarra que el primer grupo del operativo sacó de una casa cubrió casi todo el espacio del acoplado de un camión. Del hogar de Andrea Alvarado retiraron, en partes, una camioneta vieja. La mujer contó que el rodado había pertenecido a su suegro.
Fue un comienzo duro para los voluntarios. Más de 20 minutos les llevó vaciar esa vivienda, ubicada en el barrio Libertador. También sacaron tachos, bicicletas, fierros y hasta un banco escolar.
En el barrio Osvaldo Pos los vecinos esperaron a los camiones y hasta los niños ayudaron a sus padres a trasladar los objetos. Ayer, por cierto, en Orán no hubo clases.
A muchos voluntarios que participaron del descacharrado no les dieron el almuerzo que estaba previsto. La situación generó malestar y algunos incluso tomaron la decisión de abandonar el operativo.
María Emilia Bellucini, secretaria de Hacienda y Planificación de Orán, informó que se había comprado comida para los 1.000 colaboradores que estaban anotados, pero que el número se vio superado.

Sobre las fumigaciones

El intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, justificó la fumigaciones áreas que se realizaron pese a las objeciones y denuncias. "Pedimos a Control de Vectores que se hagan porque veíamos que no podíamos bajar el índice de mosquitos", argumentó. Por ese procedimiento, el jefe comunal ya había tenido diferencias con Alberto Gentile, desplazado el lunes del cargo de coordinador de Epidemiología.
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