El Área Metropolitana de Salta no fue creada por el gobierno provincial para darle trabajo a Matías Assennato, como afirman algunos opositores (en realidad, se creó antes, cuando aquel era interventor de El Bordo) sino para tratar de limitar las atribuciones de los intendentes en el Valle de Lerma, luego de las derrotas de caudillos históricos y, especialmente, frente al retroceso del PJ en el departamento capital.
Hoy, el ministro de Gobierno, Juan Pablo Rodríguez, recibirá a las 9 a concejales de toda el área. Quiere formalizar una red con ediles de La Caldera, Vaqueros, San Lorenzo, Cerrillos, Campo Quijano, Rosario de Lerma, La Merced y capital. El pretexto: hablar sobre servicios públicos y crisis financiera y social. La estrategia: la misma presión que ejerció sobre los intendentes opositores.
Hasta el momento no se ha efectuado balance alguno de la gestión de Assennato. Sí se conocieron onerosas designaciones de otros desocupados políticos, además de asumir facultades de competencia municipal, tales como cuestiones de transporte público, desmalezado o reparación de edificios escolares. Las relaciones con el intendente capitalino Gustavo Sáenz son malas. "Tenemos otra manera de hacer política", dijo Assennatto luego de las críticas que su jefe político Matías Posadas había dirigido a Sáenz. "Ya pasaron dos meses y necesitamos ver resultados concretos", señaló (hablando de Sáenz, no de él). No explicó lo que interesaba: Cuánto debe Aguas del Norte por la destrucción del pavimento ($120 millones, según Sáenz), la deuda flotante que dejó Miguel Isa ( $100 millones) y la retención de $12 millones mensuales que Isa recibió hasta octubre, durante ocho años, que forman parte del presupuesto.

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