Insultos, golpes, tratos denigrantes, juegos violentos. Todo junto o en escenas particulares puede observarse en las relaciones entre niños, niñas y adolescentes cualquier día en cualquier calle. Los adultos, claro, no escapan a esos actos de la vida cotidiana. La realidad quizá sea más impactante si se la mira a través de la foto que Unicef sacó de la sociedad de Salta, que la muestra con los índices más alto de violencia infantil del país.
Según una encuesta del organismo internacional, cinco de cada diez salteños de hasta 17 años de edad fue maltratado físicamente en su hogar. El 18% sufrió violencia verbal y el 43%, uno u otro o ambos tipo de agresiones.
Los datos fueron recopilados para el último estudio sobre pobreza en Argentina que Unicef elaboró en conjunto con el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde).
La violencia es uno de los indicadores de las carencias que sobrellevan niños, niñas y adolescentes, según la mirada multidimensional del informe, que no mide la pobreza como una cuestión monetaria sino por otros aspectos que hacen al desarrollo integral de la población infantil. Nutrición, salud, educación, saneamiento, acceso a la información, ambiente, vivienda, trabajo infantil y la falta de juego comprenden los demás aspectos.
Abordajes sociológicos podrían dar un análisis profundo sobre el fenómeno de los ambientes intrafamiliares violentos y explicar por qué en Salta y en el resto del NOA se dan los mayores índices de ese flagelo.
Para acercarse a una respuesta, Daniel Agüero, único psicólogo del Centro de Salud del barrio Ceferino, describió aEl Tribunosituaciones que observa en los vecinos de la zona sudeste de la capital salteña.
El profesional, quien también está a cargo de la cátedra de psicología evolutiva (niñez) de la Universidad Católica, consideró que la violencia se transmite de una generación a otra.
"Lo que más se caracteriza es la denigración verbal, padres que no bajan a su hijos de "opas, tarados'', etcétera", señaló Agüero, y explicó que periódicamente visita hogares del área de influencia de la salita con agentes sanitarios.
Relató también que creció la cantidad de niñas madres. "Chicas de 15 años ya están embarazadas y a la vez muchas de ellas consumen drogas. Se nota, en algunos casos, que los bebés buscan la teta con una desesperación increíble, lo que denota una especie de síndrome de abstinencia", dijo el psicólogo.
"Gran parte de las familias de la zona son numerosas, ensambladas, donde se confunden roles. Tenemos la abuela que a la vez funciona como madre del nieto, quien a su vez considera a su verdadera mamá como una hermana mayor", agregó el especialista.
Sostuvo que los tratos violentos tienen mucho que ver con la falta de empleo de los padres, aspecto en el que Salta también se encuentra con los peores indicadores del país.

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