Parecería que son útiles para todas las dolencias que hacen que el fin de año sea más pesado de lo que es. Sin embargo, los masajes con pindas sabai son eficaces en todas las épocas del año. Esta técnica milenaria es muy útil para combatir la ansiedad, artritis, cansancio, contracturas, depresión, estrés, inflamación intestinal, inflamaciones, insomnio y reuma, entre otras dolencias.
Muchos de nuestros lectores se deben estar preguntando qué son los pindas sabais, pues bien, se trata de una técnica perteneciente al área de la herbología socialmente conocida como terapia natural o terapia alternativa.
El masaje con pindas procede de la medicina ayurvédica y su finalidad fundamental es la relajación del cuerpo y la mente.
Las pindas son unas bolsas de tela rellenas de diferentes elementos, entre ellos, los habituales son arroz, hierbas aromáticas y plantas medicinales, que se utilizan para realizar masajes. Los elementos de que conste la pinda harán que los beneficios sean unos u otros. Estos elementos se calientan al vapor y se introducen en la bolsita, que se utiliza como herramienta para realizar el masaje, efectuando presiones en diferentes lugares.
Con las presiones se consiguen dos efectos, el efecto del masaje, al tratar el cuerpo, y el efecto de la aromaterapia, debido a los olores que emanan los elementos introducidos en las pindas.
Un masaje con pindas aportará una acción hidratante y desintoxicante para la piel y además aportará al organismo una profunda relajación, mejorando, sobre todo, el estrés, el insomnio y los problemas reumáticos.
Durante el proceso, se colocarán toallas calientes bajo la cabeza de la persona a tratar y sobre sus hombros y tras el masaje se cubrirá el cuerpo con toallas calientes y se dejará reposar relajadamente un rato. Se impregnará la piel con un aceite de almendras dulces para hidratar en profundidad y facilitar el deslizamiento de las pindas. Se recorrerán los músculos y los tendones con movimientos fuertes y, al mismo tiempo, ligeros y armoniosos. La persona a tratar se colocará boca abajo y se comenzará el masaje por los pies presionando con las pindas en las plantas de los pies. Poco a poco se subirá por el tobillo y la pantorrilla, bien pierna por pierna, las dos al mismo tiempo. Posteriormente, se pasará a la parte alta de la pierna, trabajando tanto los músculos internos como los externos con movimientos rotatorios, ondulantes y con presiones intermedias. Se llegará a los glúteos y las presiones se realizarán un poco más fuerte, para posteriormente pasar a la cintura, donde se continuará presionando con las dos manos al mismo tiempo y subiendo hacia la espalda y, en ese momento, una mano sube hasta el borde del omóplato y la otra continúa trabajando a nivel de la cintura y, poco a poco, se subirá subiendo y se comenzará a trabajar la zona de los hombros. Se continuará trabajando los brazos de forma ascendente y trabajando al mismo tiempo el brazo entero y las manos, de forma suave y lenta, sin despegar las pindas del cuerpo. Para finalizar, se desplazarán las pindas hacia el cuello de forma suave y en la zona de la parte alta del cuello se aumentará un poco la presión, salvo las zonas contraindicadas para masajes fuertes, donde solo se realizará algún rozamiento suave.
Este tipo de masaje se realizará de forma ordenada, contribuyendo a la relajación de la piel y los tejidos.
Es sumamente importante la postura del terapeuta y del paciente para obtener buenos resultados. La principal acción de las pindas es abrir los poros de la piel para facilitar la absorción de las propiedades de las plantas utilizadas en su elaboración. Estas plantas poseen propiedades antiinflamatorias, analgésicas, revitalizantes y relajantes.
Además, los músculos y tendones se relajan y el conjunto de los efectos del masaje y los aromas produce una agradable sensación de rélax y de sedación que contribuye al alivio de molestias y dolores y aporta al bienestar general de la persona.

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