Aterrizar en los Emiratos Árabes es como deslumbrarse con una sinfonía de modernidad en cada detalle, como el de la ventanilla del Boing, que se oscurece digitalmente a gusto con sólo pulsar un botón. Los cielos son desafiados por las azoteas y sus reflectores que parecen urgenciados a que Alá los bendiga.
El golfo Pérsico humedece el calor generando un clima apacible. En el marrón circundante las impecables túnicas de los jeques parecen alargados copos de nieve que se mueven elegantes sobre las sandalias milenarias.
Y aquí donde nació la cadena Al Jazeera se construye contrarreloj la ciudad ciudad de avanzada del mundo sustentable, el lugar donde, paradójicamente, no se usará petróleo, la ciudad eco sustentable de Masdar. Aquí todo será diferente, se espera que para el 2020 ya esté totalmente habitada desde aquel histórico 2006 donde el jeque Mohamad Al Nahyan enuncio los lineamientos estratégicos que marcan la diferencia: cero emisión de carbono, aprovisionada por energía solar y eólica , un sistema de calles tipo túneles para conservar temperatura apacible, y también las infaltables murallas como las principales ciudades del desierto para protegerse de las abrasivas tormentas de arena.
Aquí las 3 R del consumo: reducir, reutilizar y reciclar forman el ADN conceptual de Masdar.
El agua será reutilizada en un 100 por ciento, no habrá transporte privado, siendo el transporte público un arista diferencial por su ingeniería futurista, ya que recorre la ciudad via subterránea y se aprovisionará de energías renovables. Con esto nuevamente nos damos cuenta que el adelanto en la calidad de vida no viene cuando se compra un auto mejor sino cuando los servicios públicos para todos son de tanta calidad que todos preferimos gozarlos.

En Masdar, donde el calor marca la agenda, las chimeneas de aire aprovechan el viento del desierto que se humedece con agua desalinizada del mar para generar clima benévolo.
Cualquier futuro pone protagonismo a la vida comunitaria y también se pensó en ello, pues las plazas juegan un papel estratégico, generando lugares de encuentro donde lo público prima sobre lo privado.
Pensar en este emprendimiento y en este lugar donde desde tiempos inmemoriales la extracción leonina de recursos no renovables fue la cultura dominante, llena de asombro y esperanza. Aquí ya hay emprendedores que piensan en la próximas generaciones y no solamente en el próximo balance financiero.
El rey Feisal sentenciaba: "Mi abuelo andaba en camello, mi padre manejaba un Mercedes, yo me muevo en Land Rover, mi hijo vuela en jet privado... Temo que mis nietos deban volver al camello sino cambiamos".
Masdar significa "fuente" en árabe. Ojalá sea una vertiente de inspiración para pensar estratégicamente en quienes tienen el poder de diseñar un futuro sustentable.
Y el viento sigue susurrando desde el desierto... me parece escucharlo decir: distinguirse o extinguirse, esa es la cuestión.

Ojalá sirva de ejemplo para el mundo
Desde 2013 Masdar City cuenta con una zona abierta para visitantes y turistas; incluso ya están en venta los primeros complejos habitacionales, pero todavía la realidad de Masdar, a dos años de su apertura, muestra una especie de ciudad sin muchos habitantes, con carteles con la leyenda "Coming Soon" en todos lados, computadoras habilitadas con información, así como maquetas que muestran la idea de como será la ciudad una vez que esté terminada, quizás en 2020.
Masdar City, puede ser la primera gran ciudad inteligente del mundo, pero también corre el riesgo de quedarse en un proyecto que pudo haber sido algo grande. Lo real es que a seis años del arranque de su construcción, se ve difícil que en otros cinco años esté totalmente terminada. Ojalá se logre y sea un ejemplo mundial de respeto por la vida.

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