El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, se posicionó de inmediato como interlocutor de Mauricio Macri. Con José Manuel de la Sota reivindican un patrimonio de 5.300.000 votos que no les alcanzó para entrar al balotaje pero los convirtió en ganadores dentro del naufragio kirchnerista.
La renovación peronista por la que claman muchas voces no será tan simple. El kirchnerismo es un injerto extraño para el PJ. Esa presencia, sumada a la derrota -que el peronismo no perdona- complicaría la convivencia.
La renovación del PJ supone la salida de La Cámpora y de las figuras emblemáticas de "la década ganada".
También puede enrarecerse la permanencia de otras figuras, menos ideologizadas, como Gildo Insfran, José Alperovich, Juan Manzur o Francisco Pérez, y otros gobernadores que ya empiezan a verse en color sepia.
Massa no apura los tiempos, pero avanza en equipo. El domingo, flanqueado por Gustavo Sáenz, Roberto Lavagna, Aldo Pignanelli, Graciela Camaño, entre otros miembros del núcleo duro del massismo, habló al presidente electo en términos inequívocos. "Mauricio, vos y tu gobierno cuentan con toda nuestra colaboración porque entendimos hace mucho que para un argentino no debe haber nada más importante que otro argentino. Contás conmigo como conductor de este espacio político y la de todos los intendentes, diputados y legisladores de nuestra fuerza, para trabajar en la construcción de un país mejor".

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