"Mateo no está dormido, está muerto ... Maldita pirotecnia". Con esta frase sencilla y contundente en su cuenta de Facebook Roxana Caimi relató cómo los cohetes le arrebataron la vida a un perro lleno de vida: "Primero quiero decir que èl fue rescatado de la calle hace ocho años. Era una madrugada de Navidad huyendo desesperado de los temidos petardos. Un hombre lo encontró y mi amiga le brindó su hogar, en el que vivió feliz con sus otros tres hermanitos perrunos".
"Esta Navidad no pudo superar el miedo. Toda la noche estuvo jadeando y babeando sin parar ni un minuto yendo de un lado a otro buscando refugio donde no lo había. No tomó ni una gota de agua. Finalmente hacia la mañana del 25, un poco màs calmado, tomó en cantidades, su estómago estaba lleno de aire y se le sumó el agua, y se hinchó como un globo, y se le dio vuelta en un giro de 180 grados".
"Fue operado de urgencia, pero el cuadro era tan delicado que su corazoncito empezó a fallar y despuès de lucharla durante 5 días, finalmente se detuvo".
"Mateo era un perro sano y feliz. Si a tu perro le pasa algo parecido, ofrecele agua en muy poquita cantidad".
"No logro comprender qué placer morboso se encuentra en escuchar explosiones. Entiendo que para los niños puede ser un juego, pero estamos los adultos para explicarles lo que éste juego puede provocar. Chau Mateo querido. Tu tía humana que te adora y a la que le regalaste hermosos momentos", finalizó la sencilla pero emotiva carta que Roxana Caimi escribió para Mateo, el perro que por culpa de la pirotecnia falleció.

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