El paquete de paliativos sociales anunciado por Mauricio Macri busca cubrir el flanco más débil de sus cuatro meses de gobierno, luego de haber implementado dolorosos ajustes destinados a recomponer la economía del país a mediano plazo.
La salida del cepo sin paranoia pero seguida de una fuerte devaluación, más el aumento de tarifas y la escalada inflacionaria llevaron del 29 al 34,5 el porcentaje de pobres en el país y provocaron una caída de la imagen presidencial.
Paralelamente y gracias a un esperado fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, el Gobierno logró cerrar el pleito con los fondos buitre para concretar la anunciada "vuelta a los mercados" a la espera de que impulse la recuperación económica.
La deuda social y el alimento para buitres dieron pie al regreso de Cristina Kirchner, acompañada por miles de seguidores, justo cuando debió comenzar a rendir cuentas ante la Justicia de su estadía en el poder, en este caso por un quebranto de miles de millones de dólares por la venta de dólares a futuro.
Es difícil medir ahora si la expresidenta podrá pararse nuevamente como una referencia política. Por lo pronto, logró una convocatoria masiva y al día siguiente reunió a 71 de los 79 diputados del Frente para la Victoria en su nuevo búnker.
Por ahora no hizo pie en los territorios. La mayoría de los gobernadores abreva en una renovación peronista corrida hacia el centro, con Daniel Scioli, Juan Manuel Urtubey y José Luis Gioja como referencias.
Habrá que ver si Cristina Kirchner logra permear en el peronismo o se decide a construir lo que definió como un Gran Frente Ciudadano, que en principio enraizaría en una nueva izquierda, más poblada que las actuales expresiones trotskistas.
"Cristina es el Maradona de Newell''s", parangonó Gustavo Marangoni, expresidente del Banco Provincia, para quien la expresidenta está "de vuelta" como cuando el "Diez" hizo sus últimas gambetas en el club rosarino. Sin embargo, logró ocupar la escena luego de cuatro meses de ausencia y antagonizar con Macri. En términos políticos, el Gobierno celebra la irrupción de la jefa del kirchnerismo, acosada por denuncias de corrupción, porque estira la unificación plena del peronismo.
Macri depende de Macri
Macri sigue vendiendo futuro. "Somos muy optimistas. Creanmé, vamos por el camino correcto", prometió al hacer los anuncios de corte social en el barrio porteño de Liniers. Y más allá de quien se pare enfrente, da la sensación, como siempre ocurre, de que la suerte del presidente depende de sí. Macri y sus colaboradores se cansaron de repetir que el país atraviesa una "transición" y se encamina a volver a crecer. El Gobierno argentino no para de recibir elogios de parte del mundo desarrollado y del establishment financiero.
El país hace varios años que venía sosteniéndose solo gracias al consumo. Pero el cepo no contuvo la pérdida del superávit comercial y engangrenó la economía, mientras que el déficit fiscal trepó por las nubes hasta un 7% del PBI. En ese plano, los desafíos son dos: 1- Si esa expansión prometida por el presidente se concretará en medio de un contexto complicado, especialmente por la contracción de Brasil, principal socio comercial y; 2- Cuándo se producirá.

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