Mauro Giannotti Méndez es un atleta de 17 años a quien la parálisis cerebral no lo detiene en sus aspiraciones de crecer. Hoy, la visita a Salta del club Boca Junior para enfrentarse en un amistoso con el Olimpia de Paraguay, despertó en Mauro una enorme ilusión: conocer a Carlitos Tevez. Y con el apoyo de su familia espera que ese sueño se concrete en el estadio "Padre Martearena" esta noche.
En una charla con El Tribuno, el adolescente fue contundente en sus opiniones y dijo: "Tevez y Mauricio Macri son ejemplos de superación a seguir, por eso sería muy feliz si pudiera conocerlos".
Cursa el 4§ año del colegio y por la tarde va a pilates y atletismo con su entrenador, Julio Sosa. La intensidad de estas actividades y el empeño que pone lo llevaron a ocupar podios a nivel nacional, alzándose con el primer puesto en atletismo y lanzamiento en bala especial.
Su aspiración es poder recibirse de abogado y con el dinero necesario construir en Orán un centro de rehabilitación. Entre las exigencias de su entrenador, de su familia y fundamentalmente de su gran voluntad, logró imponerse en los juegos de Mar del Plata del año pasado y se llevó la dorada en lanzamiento de bala, por lo que hasta ahora en su historial deportivo ya acumula 3 medallas de oro en carrera de 80 metros, 2 de oro en bala y 17 medallas de plata.
"Mauro es muy fuerte, me impresiona. En lo deportivo, Tevez es su inspiración. Por suerte logró encontrar en él un espejo para no renunciar a su tratamiento y con ese ejemplo sigue adelante", cuenta emocionada su madre, Rosi Méndez.
Bostero de nacimiento
Dice que muchas veces se cansa y está a punto de bajar los brazos, pero piensa en todo lo que luchó Tevez para llegar a donde llegó y solo con su fuerza hoy es un número uno.
Mientras su mamá lo describe, Mauro sorprende con otra reflexión que involucra al presidente Mauricio Macri a quien dijo admirar. "El tener dinero no significa que las cosas sean fáciles para él. Cada día debe ser un desafío y eso lo convierte en un ejemplo para mí. Cuando vino a Orán intenté llegar, pero fue muy difícil", se lamenta.
El joven no deja de agradecer las oportunidades y acompañamiento que le da a diario su familia, sus padres Rosi y Gustavo y sus hermanos, Paula y Maximiliano. Junto a ellos cuenta que "los colores azul y oro los llevo en la sangre gracias a mi abuelo Roberto Giannotti", quien le regaló su primera camiseta y le enseñó a amar al equipo que a veces le quita el sueño. Por eso viajó los 280 km que lo separan de la capital para disfrutar del partido y, de paso, intentar un abrazo con Carlitos.

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