Américo Liendro es un dirigente radical vallisto que ocupó la Intendencia de la Municipalidad de Cachi tras 24 años de gestión de Fanny Flores de Guitián.
Asegura que desde el 10 de diciembre del año pasado, fecha en la que asumió, tiene dos premisas: solucionar las dificultades en la provisión de agua para todos y asegurar que los pequeños campesinos de la zona ubiquen al mejor precio su producción.

¿Cómo recibió la Municipalidad?
Nosotros recibimos un municipio con las cuentas en estado regular. Ni muy bien ni muy mal. Lo que sí estaba en malas condiciones es el parque automotor. Había muchos vehículos, pero en mal estado y sin mantenimiento. Entonces tuvimos que arreglarlos, del mismo modo que poner en claro las finanzas. De a poco vamos avanzando y vamos a llegar bien a fin de año.
Hicimos las rampas para los discapacitados, las emboquilladuras para las lluvias, ahora arrancamos con el adoquinado, también una nueva cisterna y con una retroexcavadora estamos trabajando en el río Calchaquí para que no nos sorprenda en la temporada de lluvias.
Llegando casi al año, ¿cuál es el balance de su gestión?
Hicimos, en este primer año, las cosa más sencillas para los cacheños. Antes teníamos problemas que no se solucionaban por cuestiones de revancha política, por enojos sin sentido. Ahora buscamos hacer una gestión para todos y solucionar los inconvenientes más sencillos o de menor complejidad de manera inmediata. Un ejemplo: hasta el año pasado había una calle que no se pavimentaba por un viejo rencor con un vecino. Nosotros fuimos, hablamos y hoy ya está el pavimento. Por otro lado, los problemas serios hay que resolverlos de manera contundente.
¿Cuáles son esos problemas?
Son cuestiones que tienen que ver con el agua y con la producción de los campesinos. Este año tuvimos pocas lluvias y nada de obras para el servicio de agua domiciliaria y potable. Entonces comenzamos a desarrollar obras para proveer del líquido en los parajes que están alejados del pueblo, como Cachi adentro. A ellos les vamos a hacer las obras con los Fondos del Bicentenario. Ya concretamos una red para el paraje El Arenal y otra para El Angosto, en donde se benefician al menos a 30 familias en cada lugar. Estamos haciendo otra para el paraje Luján, que es muy alejado y que esperamos tenerla para fin de año. Además, estamos trabajando en los barrios San Cayetano, San Nicolás y Cooperativas. Se trata de obras que encaramos con operarios municipales, sin ayuda de nadie.
¿Y Aguas del Norte no aporta nada?
No, ellos solo cobran las boletas (ríe). Igual que Edesa. Todas las obras para que nuestros vecinos tengan los servicios de agua domiciliaria y potable y de energía eléctrica las hacemos los intendentes. Si no, las empresas no se mueven.
¿Y con respecto a la situación de los productores?
El municipio está comenzando a trabajar de manera diferente con los productores de nuestra región. En primer lugar, se trata de actuar como una cooperativa porque hasta ahora siempre trabajaron de manera muy individual. Por ejemplo, acopiamos toda la producción de los pimentoneros y luchamos el precio de venta todos juntos. De la misma manera compramos los insumos como herbicidas, plásticos, semillas. También es así con el abono. Juntamos todos, hacemos una lista y la mayoría de las veces logramos comprar al costo. Siempre al por mayor conseguimos mejor precio y con cuentas claras todos están mejor.
¿Y con el flete también?
Sí, nosotros ponemos el flete y el gasoil para llevar a Salta la producción. Lo que sucede es que los precios siguen siendo muy bajos para el que trabaja la tierra. Nuestros campesinos casi no tienen ganancias porque estamos casi al borde de cubrir los costos. Esto pasa también porque en el mercado Cofruthos no quieren pagar más. Estamos en un momento muy difícil en el que los insumos los tenemos en dólares y vendemos en pesos. Esta campaña vamos a terminarla con lo justo, pero tengo mis reservas para el año que viene. El otro problema es que no actualizamos los precios acordes a la inflación anual. En 2015 vendíamos el pimiento a 40 pesos y este año vamos a cerrar a 42 pesos. Ese aumento es fatal para nuestros productores, porque de ahí tiene que salir para cubrir todos los insumos y para vivir. Por eso es que yo no entiendo el concepto que tiene este Gobierno sobre economía regional. Nosotros solo somos pequeños campesinos que estamos siendo abandonados por el Estado. Los programas de la Secretaría de Agricultura Familiar siguen, pero les cortaron los fondos, o sea que no funcionan. Lo bueno es que ahora tenemos un diálogo directo y vamos a seguir pidiendo por nuestros productores.
¿Y con respecto al turismo, cómo seguirá la gestión?
En eso sí vamos a seguir con la misma línea que trazó la exintendenta Fanny Flores. Queremos un pueblo tranquilo, en el que los turistas lleguen a recargar las pilas. No queremos el estilo Cafayate, cuya oferta es muy respetable, pero tenemos grandes diferencias. Seguiremos promoviendo lo auténtico, lo artesanal y buscaremos que los visitantes se queden más jornadas. Ahora ampliamos las ofertas y tenemos hospedajes desde 70 pesos la noche por persona hasta un hotel 5 estrellas. Por otro lado, seguiremos con el Festival de la Tradición Calchaquí, los Carnavales de Antaño y todos los cultos que siempre se hicieron.
¿Y también seguirán con el deporte?
Sí, ya inauguramos la refacción del piso de parquet en el polideportivo, en el cual hicimos una inversión de más de 100 mil pesos. También arrancaron los Juegos de Noviembre en donde participan todas las instituciones de nuestro medio y seguimos siendo el paraíso para todos los atletas de alta competencia que entrenan en altura.

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