Mensaje de "Halloween"

Rodolfo Ceballos

Mensaje de "Halloween"

La Noche de las Brujas, eso que se dio en llamar también "Halloween", tiene su origen hace 3.000 años en la cultura celta, que festejaba su final de año el 31 de octubre. Acontecimiento que hoy se repite para conseguir que el celebrante quede empoderado por los legendarios aquelarres (convención de brujos).
En "Halloween", todo es apariencia, semblante. La gente se junta para pasarla bien a través de un disfraz que la oculta. "Halloween" es una superstición de la era posmoderna, ilusiona con que irradia magia ya que las brujas de la antigedad hicieron creer que por esta fecha, reunidas, se empoderaban de la magia de alguna sabiduría.
Pero, la esencia de la sabiduría no está en el aquelarre ni en ninguna mascarada.
Desde el descubrimiento del inconsciente el verdadero saber tiene otra naturaleza, otro origen, es un saber no sabido o desconocido y, la sabiduría se deduce, es una construcción de vida que escapa a las falsas apariencias.
El hombre tendrá sabiduría si lo suyo es un saber hacer, pero ¿qué?: hacer el esclarecimiento, encontrar la luz en las sombras y aceptar desfases aunque le "vendan" proyectos de vida, llave en mano; no es tener una conciencia mágica para estar mejor.
El malestar de la cultura a nivel general y el síntoma que hace opaco al ser, no se resuelven con la magia de "Halloween".
Pero el ideal de muchos se resiste a tal evidencia y casi todo en esta sociedad ofrece la sabiduría "garantizada" en discursos que son apariencias, uno de ello es el mensaje de "Halloween".
El que no quiere apariencias tendrá que tomar una consigna distinta: interrogar el límite donde el saber no responde porque está fallado; y alcanzar una respuesta propia, abierta a la interrogación constante que nos plantea siempre una vida vivida con dignidad.

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