Las semanas de frío que ya llegaron y las que todavía faltan por pasar pueden llegar a complicar la merienda de los chicos, sobre todo en el horario escolar. Conseguir que prefieran un alimento saludable frente a un alfajor de chocolate no es fácil, sin embargo, todo depende de las costumbres de la familia y de la educación alimenticia que se les brinda a los chicos.
Para buscar opciones que permitan cuidar la alimentación de los pequeños, El Tribuno le consultó a la nutricionista Carla Sánchez sobre las opciones que se pueden elegir. "En los días de frío buscamos alimentos calientes que nos ayuden a sobrellevar mejor las bajas temperaturas y muchas veces creemos que los alimentos sanos no nos contribuyen a conseguirlo. Lo cierto es que nada más lejos de eso, el frío no tiene por qué ser sinónimo de comidas calóricas y en exceso, podemos optar por comidas calientes, nutritivas, ricas y económicas", destacó la nutricionista.
Una opción que ofrece Carla Sánchez es la de llevar líquidos calientes en vasos térmicos o termos irrompibles.

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La licenciada en Nutrición recomendó que se preparen infusiones como mate cocido, té con canela o vainilla, té de manzana y miel, de hierbas, juegos de compotas de frutas y aguas de cereales (avena, arroz, maíz, quinoa). Para que estos últimos sean aceptados por los pequeños se recomienda que los endulcen con azúcar o stevia.
Ahora bien, para variar otra propuesta pueden ser alimentos sólidos, como tostados en pan negro con jamón o queso, reemplazando la mayonesa por puré de palta, sumando unas rodajas de tomate con orégano o aquella verdura que sea del agrado de los chicos.
"Un sandwich en pan integral o con semillas, que puede ser de elaboración casera, con pollo o ternera, mas queso untable y verduras a elección, son otra opción saludable", destacó la profesional.
Las opciones para las meriendas son inagotables, aunque no parezca. Se pueden elegir frutas frescas a elección. "Es importante respetar los gustos y preferencias del pequeño, así logramos que disfrute de la alimentación y no que la tome como una obligación y sacrificio", recomendó Carla a los lectores de El Tribuno.
Las frutas también pueden llevarse en preparaciones al horno, en compota y endulzadas con azúcar o stevia. La especialista destacó que se pueden acompañar un copete de yogurt firme o crema de leche de bajo tenor graso.
Para los pequeños que adoran las masas se puede recurrir a los muffins de avena y frutas. Carla destacó que en el mercado se encuentran este tipo de alimentos, pero recomendó leer con atención los rotulados y verificar los ingredientes que contienen. "Los más beneficiosos son aquellos que son elaborados con aceite de girasol, harina integral o harina de avena, fibra dietética, stevia, en reemplazo de harina refinada, jarabe de alta fructosa y grasas saturadas", detalló.
Los mix de frutas secas y desecadas también pueden ser una herramienta, pero no se recomiendan para niños menores de 4 años. Y, por último, las ya conocidas barritas de bajas calorías. "Lo esencial es mantener una alimentación variada y equilibrada", recordó la especialista en nutrición.

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